Una agonía digital

La de este blog. Aún dará algún boqueo más, como ese pez sobre la cubierta, hasta el suspiro final. De niño pensaba que para un pez fuera del agua la angustia era la misma, pero a la inversa, que la nuestra dentro del agua. Basta ver un pez en el jardín tropical de Atocha para darte cuenta de que respiran, necesitan el aire tanto como nosotros, pero lo gestionan mejor. A este blog se le acabó el aire. ¿Qué hacer con todo el material aquí volcado? Son casi dos mil entradas. Sería bonito imprimirlas todas en papel de pared y empapelar toda la casa. Las paredes del baño, sobre todo: cagar leyéndote.

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