Adolfo Villoslada

Hablando con DWC, me viene a la memoria el secuestro de Adolfo Villoslada. Su hijo, también así llamado, iba a nuestro colegio. Había olvidado aquel capítulo, sombra de fascismo en una infancia por lo demás feliz, quizá ingenua o renuente a mirar a ciertos lados. Recuerdo su rostro, blanco, ojeras infantiles, no sé sí antes, durante o después del cautiverio. Hoy, abro el libro de Iván Reguera, que acabo de recibir por correo y, ojeando al azar, zas, página, 102: «La noticia de la semana fue la liberación del empresario Adolfo Villoslada».

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