Zeitgeist

Una cosa es ir a contracorriente (aunque están quienes se dicen outsiders pero sólo se meten con los enemigos fáciles, repiten discursos predecibles, aplaudidos por la corrección política del bando elegido) y otra no enterarse del signo de los tiempos. Ser sordo a la música de tu época, al rugido implacable que por fin estalla en, cuando menos, un gesto de justicia poética. No saber bailar y seguir en el centro de la pista.


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