Niño

Un niño, en esa edad tierna en que no te da vergüenza llorar en público, perdido en el centro de la Casa del Libro. Cómo se llama tu hermana, le preguntan las dependientas, reconvertidas en madres adoptivas de ocasión, hay que tranquilizar al niño, hacerle ver que no está solo. A pesar de todo, el chaval mantiene el tipo, con un lloro que no acaba de descarrilar. ¿Y si no vuelven nunca? ¿Y si esta señora de los pelos rojos será a partir de ahora mi nueva madre? ¿Si no veo nunca más a mamá, como en los dibujos esos argentinos? Cómo se llama tu hermana. Edurne. Edurne qué más. Edurne Ramos. Por megafonía anuncian su nombre. Imaginaba a una hermana mayor, pero aparece una menuda Edurne y un padre tripudo. El niño se abraza al padre y luego a la hermana, mientras pagan en caja. Los dos quietos, en un abrazo holgado, sin la presión de quien sabe que ya no te escaparás. No lejos, el niño mayor que ha presenciado la escena, en esa edad en que sí da vergüenza llorar en público, se esconde entre los títulos amigos para que nadie le vea.

Diane Arbus (1957)

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