Autocomplacencias sospechosas

Como la de aquel que defiende un modelo de vida como el único recto, garante de la felicidad, que, casualidad, coincide con el suyo, y además se permite el lujo de despreciar las otras derrotas vitales que no son la suya. Lo hacía, con elegancia, el IU de los diarios, con su condición de rentista feliz y despreocupado, para confesar páginas después su recurso a los ansiolíticos. Lo hace un escritor con zeta underground y libérrimo, en lo que suena a autoafirmación elocuente de un sistema que hace agua por algún lado. A quien vive en paz consigo mismo no le salen estas manifestaciones públicas de felicidad plena. Por otra parte, quien está satisfecho con su deriva sabe que su sistema, como otro cualquiera, comporta tantas luces como sombras. El  haber optado por él en un momento dado de la existencia quizá sea el único margen de acierto, de secreta ostentación.

Robert Frank

Comentarios

  1. Cada día más austero, fino y preciso, pero cada vez escribes menos. A mi parecer tiene sentido.

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  2. Gracias Mafaldo, qué alegría estas visitas tan sorprendentes como alentadoras. Me retrotraigo a una entrada reciente para contestarte ; )

    http://www.elnaugrafodigital.com/2017/07/progresion.html

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