No leer

O leer sólo para disfrutar, para detener el tiempo, para tomar consciencia de él, de la vida. Un deleite como otro cualquiera, pero que no nos hace aprender más. Vivir es entender después, dice Olmos en su blog, en un aforismo/elogio hacia la experiencia directa, personal, como principal vía de acceso al conocimiento, a la sabiduría. Por eso quizá deberíamos admirar a la gente que hace ciertas cosas, no cosas por hacer, sino cosas que siente que debe hacer, aunque no lea un libro en su maldita vida, porque en ese hacer cosas selectivo quizá, seguramente, estén aprendiendo más que con la lectura de mil y un libros.

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