Herminie Laporte

Viendo Monsieur Vincent, sobre san Vicente de Paúl, aparece en escena una tal Herminie Laporte. Una anciana sin oficio ni beneficio, a la que sus nietos se han cansado de mantener, y que busca caridad y sopa a partes iguales. Le gusta mucho la sopa. Pero es cara, le dice el futuro santo, nos llevarás a la ruina, pero le da acceso al benéfico caldo. Estamos en la mitad del 1600. Ese París que no se parece a París sino a la Edad Media en la que se movían mis ancestros, porque esa clochard no tan moribunda pero sí andrajosa podría ser, pourquoi pas?, la tatarabuela de mis tatarabuelos. Un rastro de uno mismo en la Historia.



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