Fuerzas

Cuando estoy sano, demasiado sano, diría yo, me apetece ir al gimnasio, tocar la guitarra, pasear, tengo deseo sexual, ganas de hacer yoga, de meditar, ahora incluso de meterme en iglesias al atardecer, de comentar todo lo que se me ocurra en las redes sociales. Un exceso de fuerzas me aleja de lo que quiero hacer: pensar, escribir, contemplar. Por eso, cuando me sobreviene, como ahora, un achaque de salud, alcanzo una nueva paz. Leo bien, tomo un té con jengibre y me vuelven las ganas de escribir y empiezo un relato. Me pregunto entonces si existirá algún tipo de complejo antivitamínico, un menguador de fuerzas, un vodka inocuo como aquel que tomaba creo que Dorothy Parker no ya para ponerse piripi sino para templar sus energías. Un bálsamo de Calmabrás que te permitiera entregarte al ora et labora por encima de otras demandas. La gripe eterna.

Jose Castiella

Comentarios

  1. supongo que por eso puedes escribir, porque la cima de tu montaña rusa de energías te posibilita "vida" para que luego nazcan y salten de ti las palabras

    ResponderEliminar
  2. Cierto... pero a veces, y te hablo de cientos de folios tirados a la basura, un poco menos de 'fuerzas' sería mejor para todos : )

    Gracias por el comentario

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares