Buenos días

Aquella noche no bebió ni una copita, tampoco mato a nadie, y eso que hay quien lo merece, recuerda Fonollosa. No se acostó ni pronto ni tarde, no leyó antes de dormir, meditó un rato antes de mecerse en un sueño que se le escapaba, briznas de café jugueteaban por sus sienes. Cenó ligero, una receta griega, mediterránea, tonificante, y se levantó con una resaca descomunal.

Paul Strand

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