111 días

Dato aproximado del tiempo que llevo sin salir de Madrid. Todo 2017, excepto una visita fugaz de medio día a Zaragoza. ¿Puede ser? Echo la vista atrás y no me vienen escapaditas, ni playitas, ni fin de semana en la montañita. También me cuesta creer que esto haya cursado sin esfuerzo y desazón. ¿Será pereza? ¿Incipiente síndrome Oblómov? ¿Vicio o virtud? Creo que me pesa Madrid, como una boina de contaminación en mi propia cabeza. Pronto me iré unos días al norte, puede que eso me disipe una cierta astenia primaveral que me priva de los momentos de euforia del pasado, que parecen haberse ido con otra. ¿Será que he madurado? ¿Será que eran los últimos vestigios de ese peterpanesco soñador que habitaba en mí y que quizá haya pasado a mejor vida? Es posible, sí, que me venga bien escapar un rato de Madrid. Me gusta Madrid.

Levé

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