Al pairo

Detener el curso del bajel por poco tiempo para esperar un buque por cualquier otro motivo. Wikipedia. Pocos lenguajes tan excluyentes como el náutico. Puedes leer párrafos y párrafos de esa jerigonza marinoide creyendo que entiendes algo cuando es nada. Esa frase sí. Aunque prefiero el matiz de plegar las velas y dejarse llevar. 

Una de las cosas buenas del cristinismo, que en parte modifica nuestra propia existencia todavía, es el calendario. Me gusta el concepto de la Cuaresma, que recuerda los cuarenta días de Jesús en el desierto dejándose tentar por el demonio. Fui a la iglesia el otro día y el cura dijo que la Cuaresma es un tiempo terrenal, que se contrapone al celestial que va desde la Resurrección a Pentecostés, conocido como tiempo pascual. Supongo que terrenal en el sentido de concreto, de trabajo, de pedestre, de dedicarse a las faenas campestres los que tal.

Hay laicos que ponen en práctica esa Cuaresma, en su sentido vegano del término. Un tiempo para moderarse en lo alimentario. 

Yo me voy a moderar en lo vital. Hay cierta sabiduría en los contrastes. Las religiones lo saben aunque a menudo se vean como máquinas de represión. El rico quizá sea ese, no el que más tiene, sino el que sabe conjugar el frío con el calor. De lo contrario, nos llega el aturulle. La abulia. O la alienación de quien sólo vive en un extremo. Regular uno mismo ese termostato de la existencia quizá tengo algo de camino de perfección. Lo voy a intentar hasta el Domingo de Resurrección, fin de la Cuaresma, para entregarme después a los esplendores de la primavera, de la vida. 

Al pairo es una expresión que suena mal. Me la trae al ídem.

Comentarios

Entradas populares