El aburridor de mujeres

Creo, se consuma el prejuicio, que es argentino. Le habla de modelos, en la economía, la física, la química. Ella no mete cuña en su parloteo gambettil en unos diez largos minutos. Al principio le escucha sin escuchar, quizá humedeciéndose en su interior; luego, al ver que no calla, se enfría su pasión y sus párpados comienzan a pesar como nueces y el argentino parlanchín sigue, ajeno al bostezo reprimido de su amada. Opta por darle un morreo: que ocupe su lengua para besarla. Parejas que se aguantan por no aguantar la soledad y la ausencia del sexo. A veces, creen en ellos. Pero ella nunca se lo dirá porque su amor gaucho no le deja abrir la boca. 

Comentarios

  1. Entre los autóctonos también haberlos, haylos, especialmente entre ciertas edades: hombres encantados de acaparar tertulias, sobremesas, asambleas, encantados de ser escuchados -e incluso admirados-, que se autoescucharse mientras sueltan la perorata...Afortunadamente una excepción entre los de mi generación, y una minoría entre aquellos.
    Belen
    PD No puedo ponerlo con mi perfil google porque ahora mismo, por no saber mi contraseña, no puedo acceder. Cuando lo intento, me dice que no soy yo y que naranjas de la China...en fin

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