Tarde portuguesa


una ciudad cuyas calles guardan aún misterio

en la media tarde del sábado 

cada uno con su libro

en un café abierto

reminiscencias orientales a través de tus ojos

café barato

francesinha en la memoria reciente

amor sangriento en nuestros sexos

la tarde de septiembre es limpia como nuestros cuerpos

enfrente, un edificio de corte fascista

moderno en su antigüedad

el tiempo se detiene

y una felicidad aflora

como hiedra cómplice

al saber que uno vive dentro de un poema

que quizá algún día escriba

devaluando, 

claro está,

el brillo de aquella tarde portuguesa


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