Fernweh

Humboldt, Alexander, fue en su época tan famoso como Napoleón. Hoy, el más famoso es Usain Bolt, por su capacidad para recorrer cien metros más rápido que nadie. Humboldt, Alexander, subió él solito el Chimborazo cuando se pensaba que era la montaña más alta del mundo, medio cojo y con todos sus instrumentos de investigador joven. Entre ellos, nada menos que un cianómetro, para medir el azul del cielo. La idea de que ya no queden gestas y nos volvamos todos un poco locos por ello, como las perras en celo encerradas en pisos urbanos.

Humboldt padeció lo que los alemanes llaman Fernweh, y que es querencia por los lugares lejanos. No sé si la tengo yo en gran medida, a lo mejor a nivel mental. Ir lejos en tu interior. Ir lejos hacia tu interior. Sentir Fernweh hacia ti y aplicarlo luego, como única y ambiciosa gesta moderna.

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