Ser país pequeño

España es un país grande. No lo digo en plan patriota, sino, al menos, en la historia que pesa sobre nosotros. Sólo con la bibliografía relativa a la guerra civil, uno podría pasarte toda la vida entera leyendo y aún no acabaría. Sentimos esa presión, esa ignorancia de tantos temas históricos sobre nuestras espaldas. ¿Quién era Bernardo de Gálvez? Obama le nombró 'Ciudadano honorario' de Estados Unidos, algo que sólo han conseguido ocho personas hasta ahora. Guste o no, España ha sido perejil de todas las salsas, pero no nos damos cuenta, o no queremos admitirlo. Pero va en nuestro molde, en nuestra visión del mundo. Lo pensaba ahora, a leer sobre una edición de El Quijote traducida al chipriota. ¿Cómo seríamos siendo chipriotas? ¿Yo, tú, nacidos en Chipre, cuya capital no recuerdo ahora? ¿Nicosia? Un español, con perdón, escribió el libro más grande jamás escrito. ¿Cuál será el mejor libro chipriota? Los límites geográficos quizá sean también los limites de nuestra curiosidad; habrá quien renuncie a ella, por inabarcable lo que sugiere, y quien quiera conocerlo todo. Que salga, para empezar, de España. Quien solo conoce España no conoce España, le escuché a Hugh Thomas hace diez años. España nos pesa. Quizá por eso muchos catalanes prefieran acotar su mundo. Quizá se viva mejor en la humildad pequeña de Chipre.

Comentarios