Sábado noche

Mi ideal de vida empieza a ser la de una vida sin planes los sábados por la noche. ¿La madurez será esto? Como cuando de niños nos quedábamos en casa, porque los niños no suelen hacer planes de sábado noche, y cenábamos todos en la mesa baja del salón, que llenábamos con aquel carrito de madera tan vetusto y útil a la vez, botellas de rosado en la parte delantera, queso camembert, pepinillos, mantequilla, foie-gras y esa pequeña nostalgia del fin de la felicidad que traía la antesala de todo lunes que es el sábado por la noche y que compartíamos tácitamente.

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