Nueva ebriedad

En estos días místicos y torrijeros, sin quedar con nadie, hablar con nadie, ver a nadie, he confirmado mis barruntos sobre una nueva forma de ebriedad, candidata a sustituir ese consumo moderado, ¿qué es lo moderado?, de alcohol que poco a poco iba incorporándose a mi vida. Cambiar la cerveza por la cafeína y abrazar esa ebriedad sobria que te proporciona la lectura concentrada y la observación nítida y plástica de las cosas. Estando así, uno no necesita estímulos tóxicos. Pero uno no puede vivir solo, sin quedar con nadie, hablar con nadie, ver a nadie, así que es probable que mi abandono de ese lubricante social que dicen que trae la verdad sea puntual y pasajero. No importa. A veces uno siente que puede tenerlo todo y quizá es verdad que lo tenga, lo tiene.

Comentarios

  1. Tienes mucho, y por eso compartes tanto, amigo Edu.

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  2. Vaya, qué bonito, jopé. Gracias, sodalis (lo digo en latín, para evitar la repetitio in terminos).

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  3. Bienvenido al club de las personas normales!

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