Guitarra

Mi primo Julio construyó una guitarra con sus propias manos. No recuerdo si finalmente añadió las seis cuerdas y la consiguió tocar. A veces pienso que la construcción de una novela se parece demasiado a la de una guitarra: no basta con haber dedicado unas horas pacientes de sensato y hasta placentero esfuerzo a su culminación final. Si a la hora de la verdad, no suena bien, estás jodido y tú trabajo sólo habrá servido para dar sentido a aquellos días, pero nadie escuchará jamás un sol mayor.

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