Inverno

Me vine aquí a escribir una novela y llevo varios días sin hacerlo. Hoy lo he visto claro: no es la novela, ni soy yo, ni eres tú, ni él. Yotuel, se llamaba un cantante de Orishas. Es el invierno de la novela, ese momento vallesco que no cuenta con el entusiasmo de los arranques ni el orgullo de los finales. Un tiempo en que sólo las fuerzas de flaqueza son capaces de mover esa bola de nieve que por un momento se ha quedado quieta. Se necesita esa fuerza invisible, quizá fe, quizá tesón, quizá contumacia. Vivamos en el intento. No queda otra. Y, como cantaba Battiato, que no De André, sabes que en el invierno se vive bien, sí, sí, como en primavera. Hoy me valgo del segundo para insuflarme ese impulso necesario.


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