Insatisfacción

Modiano, ya Nobel, hablando en una entrevista de que escribía porque aún tenía dosis de insatisfacción, motor, por lo visto, en su caso, de esa medicina y enfermedad al mismo tiempo de la escritura. Trapiello, la primera vez que lo entrevisté, verano de 2007 en El Escorial, decía que necesitaba una melancolía sostenida, aprox., para escribir. La idea de un escritor que se entristece por alegrarse no deja de ser como el colmo de la felicidad. Decidir estar melancólico, insatisfecho, para alcanzar lo que uno quiere alcanzar. Y, si sale mal, queda el plan B de la felicidad. Claro que la insatisfacción no se decide. O quizá sí.

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