Calle Estella

Esta mañana he despertado con una imagen de la infancia en la mente. La de ese túnel, que también era salida trasera, de los cines Príncipe de Viana, que daba a la calle Estella. Y que tenía un montón de carteles de películas, muchas de ellas en avance, y que era como una pequeña ventana a un mundo de aventuras y submarinos misteriosos. Recuerdo verlos uno a uno, en silencio, como una exposición con objetos del futuro. Puede que mientras esperásemos el autobús. Recuerdo, también, en dicha calle, cuando dejábamos a mi hermano mayor montado en dicho autobús, cuando yo aún estaba exento de esas obligaciones de niño. Cuando aún vivía en una burbuja, en ese útero externo que mi madre prolongaba, llevándome en brazos de vuelta a casa, a seguir con mi rutina de niño feliz.

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