Es curioso

Quienes más exigen empatía suelen ser los que menos la ejercen con los demás. Como si sólo hubiera un canal: yo recibo, ya si eso doy. Pero el reproche te lo harán, no te quepa duda, hasta que una capa de culpabilidad te impida poco menos que moverte, como a los patos cubiertos de chapapote. Quizá sean esas personas tóxicas de las que hablan los bestsellers.

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