Deserción (y libertad)

No he leído nunca a Pascal Quignard pero veo en Facebook a alguien que lo recomienda y me genera la curiosidad. Es uno de esos nombres que se posaron algún día en tu memoria, como el de Pierre Michon, y los que algún día hincarás el diente lector. Su título 'La noche sexual', promete. Así que entro en Wikipedia y ojeo su biografía. 1994 fue un año clave en su vida. Dejó toda actividad pública, los cargos de responsabilidad que ostentaba, y se entregó a la intimidad de la escritura. Como el Charles Foucald que describe d'Ors, en su caso para entregarse a Dios (o a su búsqueda, que ya entregarse a Dios, según él) y que le hizo decir aquello de "la calidad de un hombre se mide por la calidad de sus renuncias". 

Desertar, renunciar. Pero para eso también hay que ostentar, lidiar, mancharse, antes. Más aún. No hay más remedio, además. Pero ese 1994 llegará.

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