Gracias por venir

Es una muletilla manida, linamorganiana, facilona. Pero a la vez sincera: gracias, amigo, por venir. Lo pensé ayer, y lo se dije con alguna variante por aquello de no resultar tan precedible, a María Txok, a Javier Serena, a Salva Lorenzo, a Toni J. Lozano. También se acercaron Pablo Mazo y María S., y una visita posterior, Antonio Apellido Irrecordable), que hizo acto de presencia sabiendo que el acto estaba más que terminado, por aquello del nunca se sabe y la intención es lo que cuenta. Y contó, oye. Además, perfilamos un proyecto embrionario musical que quizá se traduzca en bolos noctívagos que darán que hablar. O no.

Estaban ellos y también una señora que luego me agregó a Facebook, Montserrat, y su hija Marta, a la que yo me dirigía porque su juventud o minoría de edad me imponía menos que otros rictus más seriotes, y a la que dediqué un libro, por cierto, madre mediante, dado que ella no se atrevía a acercarse a quien a todas luces vería como un señor, y quizá sea eso y haya que aceptarlo. Hoy me ha dicho uno de esos asistentes que el acto fue revelador y verdadero y lo cierto es que me ha alegrado. En una temporada reciente de encajar goles a lo España-Malta siendo Malta, de pronto llega un fabuloso penalti a lo panenka y triunfador que entra limpio.

Nos dijo la organizadora que nos animásemos a ir a otra charla, con dos autores consagrados, de estos de Anagrama de toda la vida. Que no había nadie. Sentí una leve punzada de placer. El éxito es relativo. 

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