Esa escritura

Cuya mitad, o al menos una buena parte de ella, tiene mucho de ostentación, de fíjaos lo que me ha pasado y cómo molo, deja un poso raro en el lector, sobre todo en aquel que está ya en esa agradable posición de la vuelta de todo, más que de estupor que de otra cosa, sobre todo por ese gran #setenota que el autor no es capaz de camuflar entre cita y cita.

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