El hombre solo

ella se cayó antes de morir

era la una de la mañana

su saliva se derramó por la alfombra polvorienta de oso

era verano

en verano la gente no se muere

pero ella bajó por un yogur desnatado que nunca más tomaría

la vida tiene fecha de caducidad

tenía setenta y tantos

muchos cigarros a sus espaldas

el último no llegó a encenderlo

¿dónde había dejado el maldito mechero?

él notó que se enfriaba el hasta entonces lado cálido de la cama

bajó las escaleras de su casa de campo

esperando, como tantas otras veces, 

encontrársela leyendo alguna novela ni buena ni mala

contra el insomnio

quizá contra el miedo a la muerte

toda muerte deja novelas a medias

ahora él duerme solo en la cama grande 

en un país que no es el suyo y le hace más viudo aún

ahora solo se tiene que cuidar a él

se odia al notar un chispazo de alivio dentro del duelo

llora por las noches como el viejo Tolstoi al abrazar a Chertkov

a veces se acuerda de aquel chico con el que salía una de sus hijas

siempre le cayó bien: estaba tan desubicado como él 

en el reparto de las naciones

le gustaría tomarse una pinta de cerveza negra con él 

y le contaría lo solo que se siente por las noches en esa cama de viudo

él no se preocuparía como sus hijos

quizá le confesaría que le gustaría morir, pronto

para reencontrarse con ella

y comentarle lo cruel que siempre le pareció, 

a pesar de ser tan católico

como Chesterton,

él, 

lo de hasta que la muerte los separe

Comentarios