1 de julio

Siempre que acaba junio algo apenas perceptible, pero real, se muere dentro de mí. Cada vez que acaba junio siento que he agotado un junio más, y que el lote de junios que se me han dado son finitos, limitados, siempre escasos pues tal es la belleza de este mes soberbio y lleno de vida. Ese mes en que, de niño, leyendo en mi cama antes de dormir, trataba de congelar esa felicidad tan intensa, solo deshilachada por la finitud de unos días que, pertinaces, siempre acababan por pasar.

Comentarios

  1. Me gusta el verano. Pero este año tengo ganas de saltármelo, vamos a pasar a septiembre de un salto, desde un primero de mes a otro. Si cerrásemos los ojos todos a una y diésemos el salto, sería posible.

    ¡Vaaaa!

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