Palabras

Anoche, en La Fugitiva, cierro el ordenador tras unas satisfactorias 1200 palabras. Llevo tres proyectos simultáneamente. Cada uno tiene su ritmo y su 'mood', creo que no es una ninguna machada. Como quien tiene un cactus, un bonsai y unos geranios y sabe que sus cuidados, el riego, la poda y el resto de exigencias no se solapan entre sí. Lo comento con Gabriel, que viene ya cenado, tan alemán, y cojo al azar un libro para señalarle qué son 1200 palabras. «Este —uno de Thoreau— tendrá unas 65.000», le digo. «Entonces puedes escribir tres libros al año», contesta. «Es literatura, no mecanografía», le replico y me gusto al soltar esa frase tan sentenciosa. Nos reímos.

Mis tres proyectos costarán más de un año. No hay prisa. 

Aunque hoy me he levantado a las 5.40h para regarlos un poco más.

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