De esas otras crisis

Como la de los cuarenta, que empieza su borboteo a los treinta y siete. Como con X y me habla de ella, huele su aliento, es otro de los animales que tenemos dentro, pero en este caso solo pide, no da nada a cambio. Y se refiere a ello, esa crisis, como el verdadero reloj biológico de un hombre, en su sentido masculino. No conquistar por los medios a nuestro alcance una pequeña gesta que nos eleve de la mediocridad dominante puede tener consecuencias. Un andar de brazos caídos. Un concepto de uno mismo más barato. Un fracaso a cuestas.

Comentarios