12N - Mentir de verdad

Venía pensando al llegar a casa en aquello que dijo el consagrado escritor de diarios —que en el fondo son novelas— sobre la verdad literaria: "Aquí hay verdad literaria". O sea, que nadie se moleste en encontrar el rastro exacto de los hechos en las páginas de sus diarios. Los hechos son otra cosa. Periodismo, si eso. Pero hay más verdad en los libros que en los periódicos. La mentira tiene demasiada mala prensa.

Venía pensando, al llegar a casa, en que si hubiera dicho la verdad a un amigo ("Quiero quedarme solo en casa esta noche") quizá se hubiera molestado. Pero que si le hubiera dicho "Quiero quedarme trabajando hasta tarde" no se hubiera molestado en absoluto, habría seguido con sus cosas, buscado o no un sustituto para su vino postrero del día y tan felices todos.

La frustración de comprobar que la primera frase se queda manca para transmitir un estado de ánimo o una apetencia, porque ese deseo de estar solo no pesa lo mismo que la urgencia de un trabajo que hay que entregar a un jefe fiero a primera hora de la mañana, lo que puede invitar a mentir. Por eso, usar el pretexto de un jefe fiero, siendo mentira, puede ser perfectamente válido y hasta ético en cuanto que es más verdad que la decepcionante versión verdadera, más alejada, quizá, de la verdad literaria, la suprema. 


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