8S

'El secuestro de Houellebecq' me deja buen sabor de boca, pese a los 92 minutos viendo los rictus casi enfermizos Panero style del autor de 'Plataforma'. Algunas ideas: que para escribir, para que afloren las ideas, para que cobren vida los personajes, son necesarias grandes dosis de no hacer nada, de no recibir estímulos, de aburrirse, incluso. Sobre lo autobiográfico: si uno quiere escribir sobre un golfo, habla con un golfo, no hace falta ser un golfo. Dice Michel que eso no es autobiografismo, pero en cierta manera lo es; o al menos, inmersión, investigación, ir a las fuentes y cuando uno va de verdad a las fuentes, se moja y acaba siendo un poco golfo.


Otra idea, hacia el final de la película, sobre la democracia. Europa como gran carro de combate de la antidemocracia, con decisiones que se toman en Bruselas por unos representantes elegidos a menudo con desidia en domingos de mayo. La democracia como referéndum, la democracia como la posibilidad de cambiar las cosas desde la calle, eso es lo que defiende Houellebecq. En Francia se suicidan demasiados jóvenes, quizá por no resignarse a un sistema inamovible, a un mundo como supermercado. Dice Michel que Suecia es de los países menos democráticos del mundo. Lo insinúa de Francia. En ese sentido, España, con sus progresivas descentralizaciones y surgimientos de plataformas ciudadanas cada vez más a pie de calle, quizá podría tener algo de ejemplar. Es difícil apreciarlo cuando se cae tanto en el gallinerismo, pero cabría pensar en ese griterío como un efecto colateral de un ejercicio más sano, el democrático en su vertiente real, que quizá con el tiempo se pueda pulir.
Una reunión de vecinos, con las voces broncas y la mala educación imperantes en la España actual, siempre es mejor que ninguna reunión.

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