5S

Analizo a la gata con la que convivo algunos días y veo como acepta la farsa del ratón de trapo. La acepta con dignidad, como decía creo que Nietzsche sobre la verdadera madurez, aquella en la que uno es capaz de jugar como un niño. Su instinto es inútil ya en el mundo domesticado, pero sabe que no puede renunciar a él o se domesticará para siempre. Así que caza el ratón de trapo como si viviera en el campo abierto de presas escurridizas. Se toma en serio su juego, porque sabe que no hacerlo es hundirse. Lo mismo que el escritor que intuye lo absurdo de su actividad, innecesaria para sobrevivir, perjudicial incluso para la cosa práctica, inútil para los demás, pero fundamental para sentirse vivo, él.

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