24S

Dominar el lugar donde vives y no al revés. Mantenerlo moderadamente limpio y sentir que tienes una casa nueva, un juguete nuevo.


Comentarios

  1. El otro día pensaba precisamente en la necesidad de estar a gusto en el hábitat habitual, sentirlo como una prolongación de una misma y descansar. Y me puse a divagar sobre el sentimiento de seguridad, que nos lleva a veces a ser cobardes. Pero es que aparecemos en el mundo rodeados de los tejidos de otro ser y permanecemos entre ellos física y psicológicamente no solo nueve meses, si no, de alguna manera, siempre. Así que llegué a la conclusión de que la vivienda es la prolongación del primigenio sentimiento de protección del seno materno.

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  2. Vaya, había dejado un comentario y se me ha borrado a mí mismo.

    Decía que a menudo he pensado y experimentado aquello del cierto desorden como un entorno hostil que puede ser bueno en la forja del espíritu, dando por hecho de que un exceso de bienestar/comodidad nos puede ablandar. Pero ahora me apetecer otro tipo de épica, la del cultivo de la disciplina, a lo espartano. Como dice la breve entrada, dominar tú y no al revés.

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  3. Sí, eso que dices de dominar el propio devenir o entorno es muy satisfactorio y las épocas en las que ha predominado esa actitud en mi vida me ha hecho crecer, lograr cosas que no me creía capaz de conseguir y disfrutar a la vez que sufría por el sacrificio que implica. Pero también es cierto que la vida tiene mucho de incertidumbre y que podemos controlarnos a nosotros mismos y todo nuestro mundo interior, que es mucho porque puede modificar nuestro entorno en gran medida, pero no podemos cambiar a nadie más. :-)

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