Lo moderno y el baño de Isabel II

Ningún concepto más ambiguo que el de lo "moderno". Baste ver esos carteles que aún perviven en ciertas calles de Madrid con el cartelito de "moderno", para diferenciar un portal más antiguo de otro más nuevo. Qué anticuado puede ser lo moderno. Sin embargo, como la palabra, hoy, o ahora, no deja de tener un aliento a inmediatez, a presente que se engancha al tren del futuro. 

¿Cuándo empezó el mundo moderno tal y cómo lo conocemos? Habrá quien diga que con la revolución industrial. Otros que con el pop, con el posmodernismo, los barrios deshumanizados, el crecimiento desforado de las ciudades, la televisión, el consumo de masas, el paso de la familia tradicional por unidades nucleares, la movilidad geográfica (léase Cuando Madrid hizo pop, de Juan Cueto). Según se ponga uno a cribar.

El origen de la fotografía también podía considerarse, por qué no, el antes y el después de un mundo viejo, tecnológicamente tosco, de madera, agrícola, rural, mecánico, frente al mundo que estaba por venir: industrial, eléctrico, sofisticado, tecnológico, audiovisual, abstracto. Lo pienso al ver esta fotografía (que se puede ver en esta exposición), tomada en abril de 1859, en pleno reinado de Isabel II. Una foto que me hace pensar en un fotógrafo, quizá con chistera, encaramado en alguna ventana del centro, quizá en la plaza de Santa Cruz, para capturar esa puesta de sol. Hay que visualizar el siglo XIX, porque hay imágenes, como las que se ven en esa exposición, para dejar de asumirlo como un siglo fósil y remoto. Hay algo inquietantemente valioso en dejar de ver el pasado como una ficción.



Atardecer en el Madrid de 1859

Leo sobre el palacio de Aranjuez, uno de los Sitios Reales en que la monarquía pasaba algunas de sus Jornadas Reales. Aranjuez en primavera, San Lorenzo de El Escorial para el verano y La Granja de San Ildefonso para el otoño. Fue Isabel II la que decidió terminar con esas residencias añejas por el veraneo moderno en las playas del norte. San Sebastián, El Sardinero. Un mero detalle, un cambio de hábito, el comienzo del turismo, de la era moderna, en ese baño de Isabel II en las playas del Cantábrico que sin, que ella lo supiera, cerraba una era y abría otra.

Comentarios