3.3.14

El otro Galdós

He disfrutando tremendamente con las Semblanzas de Pío Baroja que ha editado Caro Raggio, con selección y prólogo de Paco Fuster. Muchas de ellas están extraídas de Desde la última vuelta del camino, las memorias que dejó escritas Baroja, entre 1944 y 1949. Sin los ropajes de la ficción, vemos a un Baroja que está un poco de vuelta de todo en esa última vuelta, y no le duelen prendas en poner los puntos sobre las íes a quien considera. Desmontando mitos, soltando un poco o mucho de vitriolo en tal o cual estatua viviente, y a vivir que son dos días. 

He subrayado varios pasajes, pero me apetecía destacar este, por divertido, en el que narra la historia de un labrador rico, que se había aficionado a la lectura y que tenía unas ideas algo "fantásticas" sobre la vida de los escritores, en concreto, su narrador predilecto, Benito Pérez Galdós. Pensaba, dice Baroja, que debía ganar "veinte o treinta mil duros por cada libro" y que vivía como un marqués, solicitado por duquesas y princesas, cosa que obviamente no sucedía. 

Entonces, le dijeron que el escritor era un ser accesible y que podía ir a visitarle a su casa. Pero no se atrevía, afirmó que jamás haría una cosa así. Así que a unos amigos del tipo se les ocurrió la feliz idea de suplantar a Galdós con un oficial de sastre de la calle Toledo, que se parecía al escritor. Se lo anunciaron al labrador, que preparó una comilona, en una situación bastante marciana en cuanto que el sastre no tenía ni pajolera idea de quién o qué había hecho ese Galdós, al que tenía la desgracia de parecerse físicamente. 

—¿Y qué obra le ha dado a usted más dinero, don Benito? —preguntó el labrador. 


—¿Qué obra? —exclamó el sastre, perplejo—. ¿Dice usted qué obra? 


—Seguramente, Doña Perfecta, apuntó el amigo oficioso.


—Sí, sí, es posible, es seguro. 


—¿Y cuánto le habrá dado? 


—¿Cuánto...? Unos cuarenta duros —contestó el sastre, que pensaba que una novela se cobraría, poco más o menos, como un corte de traje modesto. 

—¿Quiere decir cuarenta mil duros? —indicó el amigo. 

—Sí, sí, claro es.


A pesar de algunas pifias por el estilo, concluye Baroja, el labrador no sospechó la broma y quedó muy satisfecho de la visita de Galdós a su casa.





No hay comentarios :

Publicar un comentario en la entrada

Instagram

Archivo del blog

Google+

Sígueme en FB

Sigue mis entradas por email

Naugrafianos

Colabora con este blog

HABANA 2009

HABANA 2009
YA A LA VENTA

Secciones

el origen de todo esto, disponible aquí.

HAZTE ESCRITOR

Lista de blogs