I remember you well



In the Chelsea Hotel

You were talking so brave and so sweet

Te recuerdo bien, en uno de esos locales de ladrillo irlandés donde tomamos la enésima 
mejor hamburguesa de toda la ciudad 

Rodeando el mosaico de Imagine de Lennon, con el exveterano de alguna guerra vintage vendiendo refrescos en pleno invierno

El amanecer desde el piso más alto de Manhattan y ver Canadá, Nueva Escocia, desde los amplios ventanales de Norman Foster 

Te recuerdo dormida en aquel musical ñoño al que no debimos haber ido nunca

Y el perrito caliente de queso amarillo que nos manchó todas las comisuras antes de entrar en el MoMA

El japonés que nos recomendó aquel emergente artista hípster que a todo decía "es un must, es un must"

La lista o wishList de la que tachamos todo lo que cumplíamos y con la que hicimos un barquito que tiramos en un lago de Central Park 

Recuerdo los cisnes y su canto del cisne: leímos en un diario en papel que pronto sacrificarían a todos esos delicados animales, patitos feos de peligrosas enfermedades nada amables

Recuerdo los bagels con salmón y crema de queso para desayunar, y los inmensos Chai Teas que nos ponían eufóricos como la mejor de las drogas para el resto de la jornada

Y ese Perfect Day que culminó con el concierto de Lou, todavía vivo, quizá su último concierto en Nueva York. No tocó la famosa canción pero nos dio igual. Habría sido redundante, dijimos, antes de apagar la luz. 

I remember you well in the Chelsea Hotel 

You were famous, your heart was a legend

Lo recuerdo bien, darling

Como si un día hubiera sucedido.








Comentarios