El Sonido del Fin

El espíritu de la escalera, creo que se llama. Acordarte de algo que tenías que haber dicho en un momento concreto y no lo hiciste, y luego te vuelve como la correa del látigo. Debí preguntarle a Agustín Fernández Mallo si su literatura le debe algo al cine de Lars Von Trier, por esa manera de rescatar belleza de cosas como el señuelo de una caña de pescar, en lugar de esas asociaciones ya manidas con otros autores que, curiosamente, reconoció no haber leído o haber leído poco, Bolaño y Houellebecq y no es la primera que me pasa. Pero yo diría que estos dos podrían ser los padres, o al menos los guías estéticos de Fernández Mallo, con un tercer cruce: el danés Von Trier.


Sí le pregunté en cambio si le gustaba Franco Battiato: sí, creo que fue una figura clave en la música posmodera italiana y en toda la evolucion de la música ligera, me parece un tío muy inteligente. Y cuál era su último hallazgo musical y me habló de un grupo, Vacabou, "que acaban de sacar un disco 'the drums of twilight', que es alucinante [él hace una pequeña colaboracion], es una sinfonía de 45 minutos imprsionante, y lo recomiendo muy vivamente. Es una cosa muy rara, ellos grabaron en las Vegas al conductor del bus que iba cantando las paradas, y se dieron cuenta de que estaba como cantando, y con eso han rescatado pasajes y con ello han construido todo un pasaje".

 Le pregunté "y eso se vende por ahí" y me dijo que sí, que en la fnac mismo lo venderían, y me fui hasta ahí, con la satisfacción habitual que me invade tras una entrevista y en efecto ahí estaba, y había otros discos del grupo, pero yo compré 'the drums of twilight' como si fuera en pos de algo, de un El Sonido del Fin (ver Limbo), o yo que sé. O una nostalgia de consumo antiguo: pagar 11,40 euros en caja y llevarte un producto, una cosa, un cedé, que sobresalga sobre el resto de abstracción musical en streaming.