2.12.13

COU

Recuerdo aquel año con agrado, el primero de mi adolescencia en que llevaba con orden los estudios y hasta me permití un sobresaliente en Historia, con la letra verde de los sobresalientes, color poco habitual en una cartilla de notas más habituada al rojo. El año anterior había llegado a la friolera de siete suspensos, cifra propia de malotes y repetidores; hube de estudiar en verano por primera vez, y comencé entonces a desarrollar mi afición por las cafeterías como lugar de estudio, recogimiento y lectura. Me pondría las pilas en COU, había que ponerse serio antes de ir a la universidad, llegaba la hora de la verdad. Y así lo hice, hasta que llegó la Selectividad y, completamente confiado, apoyado en las estadísticas a favor, pensé que aquello se sacaba solo y aprobé con una raquítica nota que no voy a incluir aquí por un súbito acceso de pudor autobiográfico. 

Quien era o podía haber sido mi círculo amistoso andaba entregado, con un frenesí que visto ahora me parece digno de estudio, a las drogas. Chavales de diecisiete años que se colocaban el sábado por la tarde para sumergirse en paseos lisérgicos por una Pamplona otoñal y aburrida que de pronto se convertía en escenario surrealista sin fiestas de San Fermín de por medio. Pude haber caído en aquel círculo vicioso de no haber sido por una educación digamos previsora antes ciertos excesos precoces y por tener una maravillosa novia entonces con la que yo satisfacía mis necesidades de afecto y pertenencia a un grupo. Tanto es así que llegué incluso a poner en tela de juicio la necesidad de la amistad más o menos cultivada. Por suerte, con el tiempo cambié de actitud.

Pero en aquel COU que cursé en 1996-1997 sentí un notable equilibrio entre mi colmada comodidad personal y mi renovado interés por los contenidos académicos o colegiales, pese a que no podía evitar quedarme sobado como un ceporro en las clases de Historia del Arte, no por falta de interés, sino por mi tendencia al sueño cuando hay cierto frío de por medio y poca luz, porque esas clases se hacían en la oscuridad necesaria para el pase de diapositivas. Los triglifos griegos, el dintel asirio, el cimborrio de la Pilarica, el pan de oro de Alonso Cano y era imposible no echarse una profunda cabezada con la mano estratégicamente situada en las sienes, para sujetar la cabeza y tapar la ojamenta.

Ya digo que pese a las siestas furtivas me interesaba todo aquello, me sumía en una cálida burbuja de conocimientos amigos, como también lo eran los que me llegaban en Historia Universal Contemporánea y en Literatura Universal, donde leímos libros que me interesaron mucho, como El árbol de la ciencia de Pío Baroja, soplo de aire fresco frente al abigarrado y enrevesado Siglo de Oro del curso anterior. 

Volvía a casa en los últimos asientos de la villavesa, y notaba como un sedimento místicos de nuevos saberes por mis arterias, vasos sanguíneos y capilares varios que me producían un agradable y novedoso bienestar. Me sentía bien, además, porque en ese año no teníamos que llevar ya el uniforme blanquinegro que portamos durante unos catorce cursos seguidos y uno se sentía más mayor y personalizado, con el horizonte de la libertad universitaria a la vuelta de la esquina. Y sin clases por la tarde. 

Pensaba en esto estos días, al evocar a ciertos columnistas de éxito que he conocido en los últimos años, y en esos comentarios de Julio Camba sobre la tiranía del artículo, que si cuando iba al mar no veía el mar como mar, sino como si fuera un sombrero de paja. "Toda su hermosura y su grandeza yo la reduzco rápidamente a una columna escasa de periódico". 

Intento avanzar en el sentido contrario a Camba; no ver la vida como un suministro penoso de artículos de periódico, sino como una fuente cuyo material hay que beber en la justa dosis para alimentarse, para poder hacer la digestión y paladear los efectos de esa ingesta intelectual. Con la idea de recuperar esa placidez intelectual, equilibrada, de cuando volvía a casa al salir de las clases de COU.


Explorer Robert E. Peary in sheepskin (1914-1915). Foto: Retronaut



Instagram

Archivo del blog

Google+

Sígueme en FB

Sigue mis entradas por email

Naugrafianos

Colabora con este blog

HABANA 2009

HABANA 2009
YA A LA VENTA

Secciones

el origen de todo esto, disponible aquí.

HAZTE ESCRITOR

Lista de blogs