Viernes de Vips

Un viejo juego de palabras inglés: On Friday, fried eggs. En mi caso, suelo optar, no siempre, por un huevo benedictine de Vips, en uno de esos autorregalos que a veces me dedico y que valdría para una respuesta para la última de Madridviernes, que siempre hay que estar preparado para una entrevista sorpresa. Durante un tiempo me ha agobiado no tener una serie de Favs hosteleros en Madrid; ahora respiro tranquilo, ya que sin darme cuenta tenía una lista de lugares queridos que aparecen todos en este artículo que enlazó mi amigo @jalfertor y que están ubicados en mi radio de acción habitual: Vinícola Mentrinada, Benteveo, La Fugitiva o el Casa González ya al otro lado de Atocha (la maravillosa calle León).

Me gustan los viernes en Madrid. Los he vivido en otras ciudades, pero en Madrid es donde más me gustan. También viví viernes que eran lunes, cuando trabajaba de plumilla hiperlocal castellanomanchego de fin de semana. Me gustan los viernes porque son viernes, pero también porque están más cerca de los lunes. 

De un tiempo a esta parte, llego a los viernes con una mezcla de deseo de dispersión y de desencorsetamiento de pomodoros, pero también con la moderada ansiedad de querer estar otra vez en lo que podríamos llamar la felicidad del escritorio, y más cuando soy el flamante poseedor de una silla Malkolm

En mis viernes en Madrid me gusta fantasear con los viernes holandeses, esos que algún día espero conquistar. El viernes holandés es un viernes con mucho sabor a sábado, porque el holandés evolucionado y bon vivant trabaja intensamente de lunes a jueves, y el resto de la semana se dedica a expandir su espíritu, a destensar el cuerpo y a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. También a cultivarse, leer, pintar, no hacer nada, hacer puzles de mil piezas con sus hijos. Escucho ahora en el Vips que hay un gran índice de suicidios entre varones en cuanto les llega la jubilación: pierden su razón de ser y su círculo social. Qué lejos de ese estatus, no por edad sino por actitud. 

En los viernes madrileños hay que aflojar el pistón. Leer la prensa de viernes, estrenos, guías del ocio, suplementos culturales, reseñas sobre la autobiografía de Morrissey y desayunar tarde y poner en práctica ese hacer menos del que ya hablaremos otro día, y que es otro concepto interesante que trabaja Leo Babauta en su Focus

Es un buen día para empezar a ahuyentar el ruido, el caos absorbido durante la semana y sumergirse en el fin de semana como puente de plata hacia unos lunes cada vez más bienvenidos.



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