Día 2 #juliocamba

La idea del articulismo como una presión diaria, una cosa sisifiana que una vez se termina deja un margen escaso a la sensación del deber cumplido y a la merecida caña porque enseguida hay que ponerse con otro. Esas quejas de Julio Camba ante un oficio que asume con la resignación de quien parece no tener dotes para otra cosa, o la desgracia de un talento que le aboca a esa "inevitable manía de escribir" que confesó Josep Pla. 

Una vida que para muchos habría resultado envidiable, viajes por todo el mundo cuando nadie viajaba por ninguna parte, invitaciones por la patilla a fiestas, bailes y recepciones en casa del embajador, y después ese rebuzno no sabemos si una pose de dudosa sofisticación que me hace pensar en la falsa modestia del Josep Pla que dice que si algo no posee (prólogo de Viaje en autobús) es capacidad de observación. Periodistas que nos ofrecen aspectos poco transparentes de sí mismos, que se esconden tras el biombo de la ironía, como más tarde se escondería, de desde 1949 hasta su muerte en 1962, en la habitación 383 del hotel Palace de Madrid. Y una biografía que apetece leer, Julio Camba, el solitario del Palace, de Pedro Ignacio López.

Un perfil que rompe con muchos estereotipos del periodista hipercurioso y risueño: 

En su conversación misma, Julio Camba, que había escrito invenciones admirables (...) era una criatura dedicidamente aliteraria. Ni hablaba nunca de literatura ni se expresaba como un profesional de ella, tal vez porque, en realidad, pensando que profesión viene de fe, no era un profesional.-Prefiero morirme de hambre a escribir -me dijo en una ocasión.
Y añadió: -¿Sabe usted mi único odio auténtico? Al miserable que inventó la imprenta. 


Lo cuenta González-Ruano en sus memorias, de una cena que tuvieron mano a mano en el citado Palace. 

Podemos aprender mucho de Camba. Pero también tiene algo de anti-modelo, aunque estas boutades hay que cogerlas con pinzas. Hay algo de un destino que se impone más que se elige, y una incapacidad, o fuerza, o decisión, de vencer a su propio fatum. Y mientras, ir cediendo a la tiranía del artículo, para ir tirando. Eso, o la impostura de un hombre que decía que prefería ser hombre-anuncio, "hombre-sándwich", ocioso, paseante, vago, que lo que realmente fue. 

El periodismo como un modo de vida cuya dosificación desaforada puede tener efectos tóxicos en ciertos espíritus sensibles.




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De Julio Camba a Jot Down: periodismo de calidad en la prensa escrita, del 22 al 26 de julio en los cursos de verano de la UNIA, sede La Rábida. Este martes con Paco Fuster (Julio Camba) y Xavier Pericay (Josep Pla)

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