Pollo asado

Llamaron el timbre y se encontró con la cocina, desde la cocina, cuando buscaba el vestíbulo. Era una cocina desconocida, ¿qué hacía allí? Dio marcha atrás y tomó la otra puerta, pero se encontró con otra cocina; pensó en un triángulo de cocinas y así fue un rato, hasta que a la cocina desconocida se sumó otra cocina, en el mismo estilo anodino de toda cocina, y otra y otra y otra más. Desesperada, se sentó en una mesa y abrió un libro de Scher, que empezó a arder en sus manos. Cuando despertó, olía a pollo quemado, y la cocina seguía allí.

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