No hacer daño

Hoy no hice daño a ningún ser vivo de este planeta. No hacer daño. Curioso que los anacoretas del desierto no presenten nunca esa explicación en las que dan para sus retiros. Pacomio, Antonio, Rancé evocan su odio al mundo, su combate contra los demonios, su ardor interior, su sed de pureza, su impaciencia por ganar el Reino celestial, pero nunca la idea de vivir sin hacerle mal a nadie. No hacer daño. Después de un día en la cabaña de los Cedros del Norte, uno puede decirlo mirándose en los hielos. 

Esto se lo he leído esta mañana al Sylvain Tesson de La vida simple, libro que recomiendo a todo el mundo y que leo a ratos, porque hay mucha sabiduría entre sus páginas y muchas reflexiones que no conviene apelotonar. Me hizo pensar, este pasaje, en la polilla del otro día. Un polillón que bien podría haber acudido al cásting para el cartel de El silencio de los corderos, pero que recibí en mi morada, ya de noche, sin aspavientos ni grititos de histeria. Tampoco animadversión hacia un miembro, o miembra, más del Reino animal, un bicho como otro cualquiera que va a lo suyo, no precisamente a putearnos. 

Pensé en darle con la panza de la guitarra, como hacía a menudo con los moscardones que entraban sin avisar, con ese zumbido que no sé cómo Darwin lo ha permitido, en mi cuarto de adolescente. Pensé en tirarle un trapo encima y aplastujarlo con aséptica saña. Pero fueron pensamientos meramente teóricos, porque lo que me salió de dentro, natural, fue proteger a ese luminoso y elegante insecto desubicado; abrí la puerta y le invité a salir, dándole a entender de paso que a las casas se entra por las puertas y no por las ventanas. 

Me acosté orgulloso de mi mismo, como evolucionado; hace diez años lo habría machacado sin contemplaciones. No hacer daño a ningún ser vivo. Ojalá con los humanos fueran tan fácil como con las polillas pasajeras.


Lago Baikal: en sus riberas, nevadas, de invierno,
se instala, durante seis meses, el autor de La vida simple



Comentarios

  1. http://www.esliteratura.com/docs/w-g-sebald-el-mundo-misterioso-de-las-polillas-4137.html

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  2. O como diría el otro...

    http://www.atril.org/bagatela/oceano-mar

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  3. Me alegra tanto tu reflexión como tu orgullo al acostarte ayer, Edu. Un abrazo.

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