Montoncitos

Entrevisté hace poco, ¿un año?, a Pedro Sorela por la publicación de su novela sobre las luces y sombras del periodismo El sol como disfraz, que por cierto me parece un título un tanto extraño y comercialmente complicado, aunque no negaré su fuerza lírica. Decía en esa entrevista, o quizá fue un off the record, no recuerdo, que había que tener un plan B para el periodismo. Que un tipo de más de cuarenta en una redacción era poco menos que un pulpo en un garaje. Y puede que tenga razón. O no. También hay periodismos hechos a la medida de cada uno. Y pienso en Guido Ceronetti, del que no he leído jamás nada, pero del que sé que mantiene su columna, en plan Manuel Alcantára, al pie del teclado, desde 1972, año por cierto de los Encuentros de Pamplona. Su colaboración en La Stampa, nos confirma Wikipedia, comenzó en ese año en el que Lennon dio un concierto con Yoko Ono en el Madison Square Garden, por cierto. 

Decía que con el periodismo, y aquí citaba a una avezada reportera que había cambiado la pluma por los birretes académicos, "no hacías montoncito". Madre mía, aquello me convenció enseguida, en mi constante amor/desamor con ese oficio más bello del mundo según algunos; en efecto, había que dejar cuanto antes esa cosa de vivir del cuento. Pero con el tiempo, a ese argumento, que solidificó hasta ser casi certeza, le salieron algunas grietas. ¿Y por qué ser profesor de universidad es hacer montoncito y ser periodista no? ¿Porque tienes tus obras, tesis, ensayos, temario, publicado y recurres a ese material casi cada año? ¿Porque no te enfrentas a la pesadumbre de Sísifo de cada mañana tener que manchar las páginas, digitales o en papel? 

¿Qué son los montoncitos? Con nuestra pareja, ¿hacemos montoncito? ¿Y si se rompe con los años, a dónde va lo construido? ¿Metemos los días felices en una caja, debajo de la cama? No será acaso que el concepto del montoncito tiene que ver con la avidez del judío medieval contando sus maravedíes? ¿No habrá algo de afán capitalista, recaudador, hormiguitil, en esto del montoncito y en realidad no hay sino que desprenderse de todo o almacenarlo todo en una despensa tan inasible como la memoria?* 

La intuición de que las cosas importantes no se acumulan, pues forman parte de un proceso cuyo verbo aún no se ha inventado.


*P.S: Que no se dé por aludido el señor Sorela con lo de judío/afan capitalista, etc. Discuto la idea, no hay ad hominem por ningún lado, huelgue decirlo.



'Ballons' (1940s) - Retronaut.com

Comentarios

  1. Los montoncitos son ilusiones ópticas, igual que caminar creyendo que se va a alguna parte, que la vida esconde un sentido. Supongo que, como un placebo o un buen par de muletas, ayudan a soportar la existencia. Pero es imposible saber qué dejamos detrás, si montoncitos de oro, de mierda o de vacío. Y qué importa, pues.

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