29.4.13

'Intento de escapada', comentarios veloces

Hacía tiempo que no me leía un libro de una tacada, en un par de sentadas. Un día dedicado a leer un libro y nada más, y que te parezca todo estupendamente. Jalarse una novela, en horario de mañana y tarde, con parada para comer, como una feliz rutina de hikikomori literario temporal. Y qué curioso este leer moderno que de pronto el propio autor te asalta en medio de la lectura con un FAV a la última chorrada que pusiste en TW y hay algo de paranormal y de comunicación de almas en todo eso. Y contestarle para decir que estás enfrascado en su jodida novela y que te diga que qué bien, que espera veredicto. Me pregunto qué habría sido de mí si hubiera existido Twitter a mis 16 años, en plena edad de la impresionabilidad. Ahora hay, si eso, admiración, afecto, horizontes de amistad que se abren, pero no esa cosa un poco mágica de la adoración por el ser escribiente. De todas formas, no deja de ser un poco acojonante todo. Todavía. 

Había estado en la presentación en Madrid, y el speech del genialoide Fernando Castro Flórez fue tan largo y florido que me quedé sin escuchar al hombre de la noche, MAHN, conocido también como Miguel Ángel Hernández Navarro, tipo que tiene un mérito mayor si cabe (casifinalista del último Premio Herralde) con un nombre así como tan llano. Porque Jesús Carrasco aún gasta unos bigotazos y terca calvicie, para forzar el meme, pero MAHN nada, aparte de su gorra de tejadillo. 

En la presentación se dieron algunas claves, como que "Jacobo Montes...", el artista en torno al cual pivota la obra "...es real", decía Castro Flórez, coña no sé si dicha con ánimo de confundir, pero que yo me tragué por entero. Tampoco quise desengañarme y no consulté internet en ningún momento de la lectura. Os animo a hacerlo así. Leed como si no supierais nada del libro. Olvidad este párrafo. 

Un libro que va de un trasunto del propio MAHH, Marcos Torres, que en la historia se presenta como un estudiante de último curso de Bellas Artes, en una ciudad de provincias que no es otra que Murcia, aunque no se llegue a decir en toda la obra. Marcos es aún un joven impresionable y apenas bebe y de sexo poco o nada. Me recordó al Houellebecq de El mapa y el territorio en ese juego de humillación autobiográfica leve en el caso de MAHN y con alter ego de por medio, que también se medio produce en el personaje de Navarro. Porque podía haber escogido otro nombre para ese personaje abyecto y follalumnas, pero puso Navarro. Maniobras de despiste, también. Y añado que también hay una porción de influencias de otro título de Houellebecq, Ampliación de campo de batalla, solo que sin la negrura de reprimido pajillero juvenil del autor de Plataforma.

Y ahora que cito El mapa y el territorio diré que Intento de escapada podría considerarse El mapa y el territorio en su versión española, pero con unas vueltas de tuerca que lo sitúan quizá por encima de la novela del francés. Para empezar, MAHN es profesor de Historia del Arte y habla con una propiedad, desde la ficción, que no suena tan convincente en el caso de Houellebecq. Leemos la novela como un ensayo novelado en el que no falta un ritmo austeriano que nos engancha, y las consabidas dosis de erótica del poder (o de la docencia) más la fascinación que en todo momento nos produce el personaje de Jacobo Montes. 

Un cóctel literario en que el que todas las piezas funcionan, perdón por el manido símil, con precisión de reloj suizo. Y soy capaz de citar al mismísmo Paulo Coelho cuando dice eso de "a veces el universo conspira a tu favor", para decir que el universo ha conspirado a favor de Hernández Navarro, con esta primera novela que desde aquí recomiendo a expertos y profanos. 

Intento de escapada juega también con acierto con algo también presente en el libro de Houellebecq, la posibilidad, no de una isla, sino de un artista. Un puto artista que no sea un bluf podrido de pasta sucia y bancaria, el artista de nuestro tiempo por excelencia, el Picasso moderno que sea abanderado del arte que se hace ahora, ese arte que es sociología, psicología, experiencia, política. Un artista que sea un poco guía moral de este sindiós nuestro de cada día, dentro de ese arte que ya puede ser feo, porque no nació para agradar a ricachonas sino para cambiar conciencias con la sabiduría que da la experiencia. Y citemos al propio Montes:

Un testimonio vale más que mil estadísticas; una lágrima, más que mil informes.

Nos seduce Jacobo Montes, con sus anchos ropajes negros y sus tatuajes en su cráneo pelón, como nos seducía el Jed Martin de El mapa... con esos cuadros llamados a perdurar, como Bill Gates y Steve Jobs conversando sobre el futuro de la informática

Leí la novela de MAHN bajo la pequeña trampa de Castro Flórez y quedé aturdido cuando la terminé. Joder, aquí hay algo muy grande, pensé, que traspasa los límites de la propia ficción. Luego ya descubrí lo que tenía que descubrir y me pareció más magistral si cabe. Y de una audacia narrativa que para mí quisiera. Reverencia y hago mutis.








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