Gq

Me pasó algo divertido al bajar a comprar cosas para El Evento Social. Vi a una tipa bastante guapa en una puerta misteriosa, contigua a la mía, y le pregunté si era ahí donde hacían conciertos, porque van varios melómanos despistados que me lo han preguntado últimamente. Entonces me invitó a pasar, y me figuré una versión suave de Eyes Wide Shut y lo cierto es que me presentaban a mujeres a cada cual más atractivas y el lugar tenía un encanto encantador. Una de ellas, de hombro sugerente, me subió por una escalera de caracol y tuve la deferencia de mirar a los escalones y no hacia su culo, pese a que la inercia del movimiento me dirigía a sus partes traseras. 

Me ha conducido a una sala que ha llamado "de los fumadores" que me ha parecido de un mignon extrême, que decíamos en aquel verano de la isla de Ré, con salitas iluminadas por lamparitas y todo muy coqueto pero sin empalagar. 

Luego me han conducido a "la cueva", que no era sino una antigua bodega a la que había que acceder con un agachamiento tipo movida brasileña que se hace en las bodas y cuyo nombre no recuerdo. Allí he sacado esta foto y no sé si debería haberlo hecho, o qué, porque el lugar es como clandestino, aunque también quieren darlo a conocer. Esa paradoja de querer promocionarte pero que a la vez que no te pillen, porque no tenemos los permisos. Arriesgado equilibrio. Espero contribuir, sinceramente, a lo primero, a una pequeña promoción que se traduzca en nuevos espectadores.




[A la señora de la izquierda parece no hacerle mucha gracia mi captura fotográfica]

Porque en esa cueva ofrecen conciertos en un ambiente íntimo y te sitúan ante lo que vas a escuchar: contexto histórico, pathos del compositor el momento de componer la pieza, y así. 

Luego he llegado al Carrefour y he visto a Ian Gibson y me ha gustado vivir en el mismo barrio que Ian Gibson y he dado forma a una idea que me seduce desde hace tiempo. Hacer de Lavapiés-Barrio de las Letras mi fortín. Al menos durante esta década. Lo global. El paleto cosmopolita y todo eso. Aparte de los múltiples atractivos del barrio, también hay que cultivar la red de afectos. Me he acordado entonces de aquella chica inglesa, Tamara, con la que quedé una vez allá por junio, y cuya amistad no prosiguió por circunstancias varias, pero que no acabó de morir. Qué difícil lo ponen los que reniegan de Facebook, pero también de WhatsApp. Una ligera barrera que a veces basta para no dar ese pequeño paso. Vive cerca, pero la noto lejos.

Y sobre todo está el tema de la lengua. Porque me he propuesto no cambiar de estado civil con alguien que no comparta mi misma lengua. Es duro, amigos, pero así es. Claro que puedo estar equivocado. Soy hijo, precisamente, de una pareja que se conoció en distintas lenguas, la española y la francesa, y aquí estoy; es indudable que hay un enriquecimiento en esa educación bilingüe. Pero también es cierto que la comunicación se puede empobrecer, y más aún si te gusta jugar con las palabras. ¿Cómo decir en inglés modosito? ¿Cómo decir en inglés canillas? ¿Mascullar? ¿Pinreles? ¿Tocapelotil? ¿Mortadelofilemoniano? ¿Gradenauer? ¿Jandepora? ¿Copuz?

No, el lenguaje es el territorio del matiz y el matiz es la puerta a la felicidad. Por todo ello no llamo a Tamara, a pesar de que me resulte atractiva, aunque luego dejo paso a las dudas y un concepto que descubrí esta semana, el de nowness. Un término que usa el citado estos días Nathaniel Dorsky y que se podría traducir, toscamente, por ahoricidad.

Y si me estuviera perdiendo un montón de conceptos exclusivos del inglés. La propia nowness tiene que ver con una idea que quería colar a continuación, y es precisamente esa sensación que se tiene hablando una lengua que no es la tuya. Te concentras en el propio lenguaje, y no en los elementos accesorios. Lo más banal puede resultar estimulante por esa nowness, ahoricidad, de estar peleando con una lengua que no es la tuya. 

Concluyo dándome argumentos a mi favor: a veces necesitamos la nowness, pero otras la evasión, la disociación, la charla vaga, lo modosito y tocapelotil.

Por otra parte, como hablaba ayer con Williams, personaje ya habitual por estos pagos, el azar no hay que provocarlo. En sus manos quedo, humildemente.


Comentarios

  1. Eduardo, estoy de acuerdo contigo que “el lenguaje es el territorio de matiz.” Pero si se toma tiempo y empeño puedes alcanzar el nivel necesario. Por ejemplo, mi lengua materna es rusa pero, después de vivir en EEUU por 33 años, entiendo matices de inglés mejor que ruso.
    Saludos

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  2. No sé quién es Nathaniel Dorsky pero nunca he oído decir la palabra nowness. Me parece como una de las palabras que denominamos en inglés “made-up word.” Más cotidiano decir “in present” cuando quiere decir de algo que sucede ahora o hoy en día. En mi humilde opinión. :)

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  3. Interesante, Dmitry, te pasa un poco como a Nabokov, ruso de nacimiento pero que no tardó en sumergirse en la lengua inglesa hasta el punto de escribir sus más famosas noveles en ese idioma.

    No sé cuántos años tienes... Pero a mí me da pereza tener que esperar 33 años (o así) para descubrir todos los matices de una lengua.

    Quizá esté equivocado... En el post expongo mis dudas al respecto... Pero creo que quiero seguir por este territorio conocido...

    Quizá me canse en unos años y quiera apostar por esa 'nowness'... quien sabe.

    Es interesante, de todas formar, que un ruso que lleva tantos años en Boston lea este blog en español y lo comente en la lengua de Cervantes.

    ; )

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  4. Ojala que pudiera escribir una frase en inglés o en ruso como Nabokov. Ojala que pudiera escribir una frase en español como Cervantes ;)

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  5. David C. Williams9 de marzo de 2013, 9:55

    Al final, por aclamación popular, la traducción elegida para nowness fue "ahoreza". Dimitry, nowness es conciencia del presente, habitar en él. Estar aquí y ahora. Te recomiendo el libro "Devotional cinema" de Dorsky y, por descontado, sus películas.

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  6. David, entiendo significado de la palabra nowness. Solo dije que nunca he oído en las conversaciones con amigos, clientes, conocidos, en películas, noticieros de tele o radio. Pero no quiero discutir; puede que esté equivocado. A propósito en Google ni 'ahoreza' ni 'nowness' produce mucho ;)

    Gracias por recomendarme películas y el libro de Dorsky; me apunto.

    Saludos.

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  7. Eduardo, lo siento por convertir tu blog en una discusión de inglés ;). Tras pensar un poco sobre palabra nowness se me ocurrió que otra palabra, mindfulness, cabe en la definición escrita por David Williams (‘conciencia del presente, habitar en él). La palabra mindfulness se usa mucho hoy en día en EEUU; hay muchos artículos y libros de mindfulness.

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  8. Tuve una amistad que no se quería casar. Al año de hacerme esta confesión cambió de pareja y se casó. Al leer tu Gq me he acordado.

    Cuando se habla de amor o desamor siempre se tiene a alguien en la cabeza

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  9. Interesantes tus dudas sobre el multilingüismo. Parece una cuestión banal, pero no lo es (mi pareja es holandesa). Las parejas mixtas, como supongo fue el caso de tus padres, experimentan otra forma de convivencia.

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