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Hoy haré un poco de trampa, qué bien crearse un juego a medida para hacer las trampas que a uno de le dé la gana. Colocaré un fragmanto de H. A. Munera, en el recomendable 'Los penúltimos días (1949-1950)' que ha editado con acierto Pre-Textos. Es un diario tipo ensalada, tiene sus fases sesudas, reflexiones culturales sobre lecturas y películas, digresiones racionales y observaciones que en general huyen del Lugar Común, otro de los enemigos del literato, como les digo a mis pacientes alumnas, son casi todo alumnas, del taller literario, junto con Lo Anodino, Lo Cursi y lo que vimos ayer, los Grandes Conceptos.

Extraigo esta cita porque veo a mi alrededor un movimiento centrífugo de abandono de España. Para reafirmarme en mi quietud, en mi apuesta (¿voluntaria? ¿qué elegimos realmente?) por este país quizá en proceso de cambio, reproduzco esta cita. El tiempo y el lugar son lejanos: la Argentina de los años cincuenta. Pero puede valer perfectamente para la España de 2013.

"Me daba contra ellos para huir, porque el punto de vista que me inculcaban era también un no, un no para mí, un no para el mundo, un no para todo. La suerte, con recursos de infortunio, quiso que no hallara la puerta de escape. Y, entonces, poco a poco, fue surgiendo en mí esta persuasión: No hay que irse. El no que los muros enseñan y que nos lastima, porque nuestra existencia es un sí y queremos decir sí, hay que volverlo piadosamente contra esos muros. Es preciso castigar sin descanso a esta casa enferma y altanera, es preciso humillarla para que nos abra su más fértil mirador". 


Comentarios


  1. El viernes me decía una persona de gran valía que estaba pensando en hacer las maletas. Le repliqué, pero si te vas tú, ¿qué vamos a hacer los demás?
    Me dijo que en Grecia están al borde de la guerra civil y que uno de cada dos no paga luz, ni agua,ni nada. Y que mucho se temía que eso mismo iba a llegar a estas paredes altaneras y enfermas.
    Make I

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