Ser uno mismo y las paredes de la ciudad

Los últimos días, navideños, en Pamplona, pensaba en cómo la ciudad, la ciudad de provincias, está siempre presente cuando uno vive en ella. Uno no puede escapar de ese escenario perpetuo sin cuarta pared, a no ser que se largue a hacer pis a La Concha a comprar magret de pato a San Juan de Luz. Esa ciudad cerrada, con límites bien marcados que por la noche, en tiempos, se cerraba a cal y canto, y cuya puerta hubo que abrir a Robinson Crusoe y a Viernes, en el frío y nevoso y ficticio otoño de 1688. 

En una de esas ciudades, uno es menos uno mismo, porque es él mismo y esa ciudad, que lleva a cuestas como un caracol con su casa. Y un caracol es un caracol porque lleva la casa a cuestas; si no, sería una babosa. 

Estas ideas se quedaron en alguna parte de mi cerebro, en barbecho, hasta que las ha rescatado el Ugo Cornia de 'Sobre la felicidad a ultranza' (Periférica), que me presta sus palabras para componer este post a cuatro manos. Aunque busco ahora esas palabras y veo que se lía un poco, o que me lío yo, o que era tal el deseo de encontrar el complemento formal a mi idea barruntada que al final me la he inventado o yo que sé. Rescato lo más parecido a esa idea de que la ciudad pequeña te hace ser menos tú, porque eres tú+la ciudad, cosa que en Madrid no pasa, y por eso quizá me siento bien en Madrid, porque ayer me perdí por el barrio de las Letras, queriendo ir a un mediaLab Prado que ya no está donde pensé que estaba, y descubrí, como siempre, rincones nuevos, regalos para la retina, como ese hotel extraño que se me apareció después por el paseo de las Delicias, y cuya foto adjunto, no sin antes pegar el párrafo prometido: 

"Hay una influencia letal en las paredes. De hecho, mi padre he pensado en ello más de una vez—, cuando se quedaba solo en casa tres días seguidos, con el resto de la familia de vacaciones, cambiaba la disposición de todo, y lo cambiaba todo de sitio, porque hay que encontrar el modo de defenderse de la propia casa".

Retrofuturismo rancio ibérico,
nuevo estilo arquitectónico (Madrid, 2013)

Comentarios

  1. ¡Coñe! En en Carltón dormí yo un par de noches (no había plaza en mi hotel habitual, el Sancho, un par de manzanas más adelante). Pues es de cuatro estrellas y de los que te piden que dejes la VISA en la puerta (no es una figura retórica)o no duermes.

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  2. Sí, sí, si es imponente.. Un lujo extraño. Curioso lugar, pardiez.

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