29.2.12

El 23F de Paul Auster

Debería haber escrito este post hace unos pocos días, pero aún no había leído ese párrafo de 'Diario de invierno', de Paul Auster, antiguamente Austerlitz (sus cuatro abuelos son emigrantes judíos europeos). 

Mientras España se llevaba las manos a la cabeza, mientras en Madrid el personal volvía a acojonarse ante la posible vuelta, again, del ancien régime al gobierno patrio, mientras el coronel Tejero y los suyos entraban en el Congreso a punta de metralleta, mientras a Javier Cercas sus padres le impedían salir de su domicilio para que no fuera a malmeter como joven estudiante inquieto que era, sin saber siquiera que escribiría uno de los mejores libros nunca escritos sobre ese crucial segundo de la historia de España ('Anatomía de un instante'),




mientras Adolfo Suárez, Carrillo permanecían sentados y Gutiérrez Mellado se enfrentaba a Tejero, mientras el resto de diputados se protegía tras sus escaños cual gallinas de corral, mientras un cámara recogía aquel documento trascendente para el futuro devenir de los acontecimientos, mientras el Rey de España no sabía bien qué hacer, si secundar un golpe con el que no estaba del todo en desacuerdo, habida cuenta del patas arriba estado de la nación, mientras buena parte de la sociedad española se hacía caquita política, al otro lado del charco, Paul Auster conocía al amor de su vida. 

Entonces, el 23 de febrero de 1981, veinte días después de tu trigésimo cuarto cumpleaños, justo a los cuatro días de su vigésimo sexto aniversario, llegaste a conocerla, te presentaron a la Única, a la mujer que ha estado contigo desde aquella noche de hace treinta años, tu esposa, el gran amor que te asaltó por sorpresa cuando menos lo esperabas...

Creo que este dato se le escapó a Cercas en un hiperdocumentada 'Anatomía de un instante'. Y me pregunto ahora, ¿habría visto ese día Auster las noticias, y en esas noticias hubo alguna mención a lo que estaba ocurriendo en España? 

Decidió, supongamos, comprometerse de por vida con aquella joven (la también escritora Siri Hustvedt), ante la desazón que le producía una hipotética vuelta a las formas más autárquicas en España. ¿Influyó Tejero en la vida de Paul Auster? 

No lo creo, la verdad.

Hustvedt y Auster dicen hablar mucho entre sí

28.2.12

#EncuentroBlogsLiterarios 2012


PROGRAMA ENCUENTRO BLOGS LITERARIOS 2012
Madrid, 3 de marzo, en MediaLab Prado


11h 00 Apertura
Gonzalo Garrido. Escritor. Blog Literatura basura.
Belén Bermejo. Editora de Espasa Ficción. Blog La amena biblioteca de Redfield Hall.

11h 10 A qué llamamos blogs literarios-Panel
Paloma Bravo. Escritora. Blog La novia de papá.
David Pérez Vega. Escritor. Blog Desde la ciudad sin cines.
Pilar Adón. Escritora. Blog Leo en el océano.
Jordi Corominas. Escritor. Blog Jordi Corominas.
Julián Rodríguez. Escritor. Editor de Periférica. Blog de Julián Rodríguez
Ainize Salaberri y Jeen Díaz. Escritoras. Editoras revista Granite&Rainbow.

Modera: Daniel Arjona. Periodista de El Cultural.

12h 00 Qué aportan y cómo influyen en la narrativa actual--Entrevista a 4
Alberto Olmos. Escritor. Blogs Lector Mal-herido y Hikikomori.
Javier Avilés. Escritor. Blog El lamento de Portnoy.
Constantino Bértolo. Escritor. Editor Caballo de Troya.

Pregunta
Luis Magrinyà. Escritor. Editor de Alba.

12h 30 Break

12h 45 ¿Puede convertirse en un género literario?-Panel
Enrique Redel. Editor de Impedimenta.
Gregori Dolz. Editor de Alrevés.
Juan Aparicio Belmonte. Escritor. 
Sergio del Molino. Escritor. Blog de Sergio del Molino.
José Antonio Valverde. Librero.

Modera: Josep Antonio Muñoz. Director de Revista de Letras. 


13h 30 ¿Tiene sentido editarlos en libro? ¿Cómo se comercializan los blogs?-Panel

Eduardo Laporte. Escritor. Blog El náuGrafo digital.
Imma Turbau. Escritora.
Emi Lope. Editora Plaza & Janés.
Amalia López. Editora Sinerrata.
Jorge Degeneffe. Jefe compras del departamento de librería de Hipercor. 
Javier López. Librero La Independiente.

Modera: Antonio Lucas. Periodista de El Mundo. 

14h  15 Barcamp-Intervenciones libres de 5m.

14h 45 Finalización
19h 30 Vino en La Independiente y firma de libros autores



27.2.12

Recortes que matan

Todos los periódicos ocupados en la cafetería de media mañana. Fastidia ese vacío lector en el yonki cultural que tiene hambre de barrita con tomate pero también de prensa fresca. Lo mejor de España y de Madrid son esas barritas con tomate + café por poco más de dos euros. Los periódicos, incluido 'Público', que en paz descanse, se me hacen a veces duros de leer, por el tufo ideológico, pero no hay duda de que son atractivos. Y que al margen de la información 'de ley', hay secciones, columnas y firmas que uno no encuentra en el prestigiado 'Le Monde', en sus exiguas hojas más cercanas al BOE que al 'Vanity Fair'.

Total que cojo el 'Qué' y me desayuno un loable reportaje de más o menos investigación sobre el caso de un exnarcotraficante que anduvo metido en la Operación Nécora (54 detenidos en Villagarcía de Arousa la noche del 12 de junio de 1990). Su colaboración con la Justicia, en este caso con Garzón, le permitió una serie de ventajas personales, como la de una paga de 1.100 euros mensuales y el derecho a residencia en una serie de lugares habilitados para tipos de su perfil. Más de 22 años después de la operación, se considera que su vida ya no corre tanto peligro. Él, Manuel Fernández Padín, cree sin embargo que 'Los Charlines', uno de los clanes de los narcos, no piensan lo mismo, que la venganza es un plato que se sirve frío, y que cualquier día de estos le pegarán "un tiro". 

El otro día, después de jugar a pádel con maese Holzer, de profesión psiquiatra, me cuenta que en Valencia van a poner fin a la rehabilitación de pacientes con trastornos psíquicos graves, que ahora no recuerdo cuáles son. Adiós a una serie de terapias que pueden durar unos nueves meses, y que suelen incluir internamiento y atención personalizada y constante. Una atención sanitaria muy cara, de la que ahora se ha decidido prescindir, desde lo público. "Simplemente, se suicidarán", dice Holzer con un punto de siniestra resignación. 

Habrá que ver si la situación de Fernández Padín ("Nos dejan tirados como colillas") no es picaresca pura y si en lo de los enfermos psiquiátricos no había, yo que sé, aprovechamiento por parte de las familias, pero lo que es cierto es que los recortes no solo afectan a las cifras, a la estadísticas, a los porcentajes, sino a la propia vida de la gente, hasta el punto de poder perderla.

25.2.12

Aquel concierto

Recuerdo bien aquel concierto. Le pedí a mi padre ir, y me concedió ese deseo, y creo que nunca se lo agradecí lo suficiente. Eran mis idolos, entonces, BBM, porque eran buenos, y porque eran como una reencarnación generosa de Cream, grupo al que admiré de adolescente, y de Eric Clapton, mi god musical particular de entonces. Recuerdo leer biografías suyas, una de un tal Harry Shapiro, en inglés, con ese inglés mío de 14 años completamente precario y limitado. A veces, me enteraba de algún pasaje, y conseguía meterme en ese mundo nebuloso y fantástico que me parecía el de los inicios de rock. Habían pasado, a principios de los noventa, solo treinta años de aquello, pero a mí me parecía la Edad Media. Y quienes habían vivido en aquellos años una suerte de supervivientes de un tiempo mágico, en blanco y negro, que no eran sino los albores de este tiempo nuestro, tiempo pop, tiempop.

Agradezco al hoy difunto Gary Moore que se metiera en la aventura de jugar a suplantador de Eric Clapton, sin complejos. Gracias a él pude ver a esos músicos legendarios, al Ginger Baker de la batería de doble bombo, con su rostro tan enjuto como británico, elegante. Fuimos los cuatros varones de mi familia, al velódromo de Anoeta, 18 de junio de 1994. Bro se quedó dormido durante la interminable 'Spoonful' y la verdad es que en tema también yo me aburrí bastante. Pero era un aburrimiento sano, porque hay aburrimientos sanos e incluso necesarios. El otro día hablábamos un poco de eso por aquí.

Recuerdo con algo de nostalgia aquel día. Me compré una camiseta en el stand de merchandising de después del concierto, y la usaba siempre en el grupo que tenía entonces, con el genial Germán, Manregg, hoy músico profesional afincado en Barcelona. Me la puse unas cuentas veces pocas semanas después, en el verano iniciático de Bournemouth.

El día siguiente del concierto era mi cumpleaños. Mi familia puso mi fotito en la sección de Sociedad de 'Diario de Noticias': Edu Laporte, 15 años, decía.

Lo vi en el bar de un restaurante de un pueblo del norte de Navarra, ese en que había una bifurcación importante, cuyo nombre no recuerdo, en los tiempos de antes de la autovía. Habíamos pasado el fin de semana en San Juan de Luz y habíamos sido felices.

23.2.12

El arquitecto muerto

No es habitual leer noticias sobre fallecimientos prematuros de arquitectos. Ahí sigue, sin ir más lejos, Oscar Niemeyer, aunque el centro dedicado a su persona no esté corriendo la mejor de las suertes. Hoy, comiendo con la prensa, en un McDonald's, me he enterado de la muerte de Luis Moreno Mansilla, que fue ayer. Tenía unas vagas referencias sobre este tipo, que daba clases en Harvard y otras universidades de ese pelo, que fue, junto a su socio inseparable Emilio Tuñón, discípulo del navarro Rafael Moneo. 

Murió subitamente en un hotel de Barcelona, que es una forma curiosa de morir, para un madrileño. Quiso el azar que no pudiera ir al acto al que tenía pensado ir, la presentación de un libro sobre otro arquitecto de infausto destino: Enric Miralles (1955-2000), autor del museo de Arte Moderno de Helsinki, del museo de Arte Contemporáneo de Zaragoza, o de esa graciosa rehabilitación del mercado de Santa Caterina, en Barcelona. También es suyo, ojo, el Parlamento de Edimburgo. 

Matizo, entonces, la frase que abre este post, para decir que es extraño que mueran de modo truncado los arquitectos, pero que en algo más de una década han muerto dos de los más prestigiosos en el mejor momento de su carrera. 

A Moreno Mansilla se le recordará, entre otras obras, por el MUSAC de León. 

Siento una cierta tristeza por estos adioses, y también por no conocer más de sus obras, sus trabajos, sus retos. Porque no estén más presente estos asuntos en el pan nuestro de cada día mediático. Hay una frase del artículo que sale este jueves en 'El País' que me ha gustado: 

"Cuando todo el mundo se quiso ir a construir a India no quisimos porque al final, lo que nos parece más fascinante es ver construir una obra con las personas que la están construyendo. Mandar unos dibujos a la otra parte del mundo para que otros lo hicieran no tenía ningún interés vital". 


Hasta siempre

22.2.12

Años indocumentados

Tal día como este 22 de febrero, qué anodido, cojones, es febrero, celebramos, un núcleo cercano, estrecho, cohesionado, de la familia, un acontecimiento. Lo llamamos Comida prenupcial, en plan pomposo, porque era la antesala de una boda importante, la de prima y señor marido, que inauguraba así el relevo generacional, la entrada por la puerta grande en la etapa de la BBC.

Comimos en plan señores en el Europa, en una tarde con encanto del invierno. Creo que era viernes. Una comilona de esas en las que te abotargas dulcemente mientras fuera pesa un ambiente azulón invernal que nos dice algo. Algo de magia, de mística aburguesada, de feliz melancolía. Viva el invierno, manque anodino. El anochecer, en invierno, llega pronto, por eso la comida, con su sobremesa, es el tiempo propicio para sentir que el tiempo se detiene. En verano, en cambio, anochece más tarde, por lo que el momento para la exaltación vital debe posponerse a la cena. 

Pero yo quería hablar de aquel día memorable, que evoco hoy diez años atrás, porque ya conoce más de uno mi afición a poner de cuando el cuando el retrovisor. ¿Por qué? Porque así sé que cuando vivo algo especial, lo evocaré con el tiempo, y entonces ese momento presente cobra más valor. Poner el retrovisor, mirar al pasado, no es sino una apuesta por el presente. Y una garantía de deleite para el futuro, también.


Aquel día memorable lo recuerdo en la memoria, porque no dispongo de pruebas gráficas del festejo. Eran años indocumentados, en que las cámaras fotográficas analógicas aburrían al más pintado, y las digitales aún estaban por llegar, finales de los noventa y principios de los dos mil. La comida prenupcial tuvo lugar en 2002, un año antes de que, por cuestiones de un trabajo mío en una peli ('Americano'), me agenciara un aparato digital. Dos-mil-dos: aún no existía Facebook, ni los blogs, aún no había cotizado un solo día a la Seguridad Social. Aún fumaba. Mis padres, en cambio, hacía un par de años que ya no estaban.

Aquellos años pasaron a la historia del olvido, si alguien se acuerda, por la ausencia de fotos en los principales acontecimientos familiares, sociales, de pareja. No hay fotos de tu cumpleaños, ni aquella excursión a Estella, ni de cuando saltasteis al agua desde los riscos de la foz de Lumbier. 

En 2012, todo ha cambiado, y no hay momento de nuestra existencia que no sea fotografiado, y visto inmediatamente por cientos de personas afines, en una constatación voraginosa del presente que, ay, quizá acabe eclipsando al pasado. Y, con ello, empobreciendo el presente.

20.2.12

Arte

Foto: el náuGrafo

*

Me pide uno de los comentaristas el título de esta obra de arte que se puede contemplar, hasta el mes de abril, en La Casa Encendida de Madrid, dentro de la exposición 'Un paisaje holandés', que paisajes no tiene muchos, pero sí trabajos de destacados artistas de aquel país, de entonces y de ahora. 

No recuerdo el titulo, y tampoco lo apunté en ningún lado, pero ahora voy yo y digo que eso es arte y a callar tol mundo. ¿Que por qué es arte? Porque en ese periódico, que un empleado de la sala de exposición cambia cada día, hay una alusión a lo irrepetible de cada día. Un objeto como un periódico pasa a ser transmisor de mensaje trascendente, cuál: el de que cada día es igual, pero irrepetible. El de que nada es estático, ni siquiera el arte. Ese periódico, allí colocado, nos enseña también que cualquier objeto es potencialmente artístico, y es gracias a nuestra mirada, y no al hecho de entrar en un museo, donde podemos encontrar el placer estético, artístico, trascendente.

Todo eso es arte. Y las llaves y la moneda no sé qué son, porque tampoco me detuve mucho tiempo. 

Viva Holanda.


Foto: Casa Encendida

17.2.12

Mis problemas con Redacciona (o el abaratamiento del Periodismo, 2/2)

Por un problema de coordinación con el diario con el que colaboro habitualmente, hice una entrevista al escrito Marcos Giralt Torrente ('Tiempo de vida', Anagrama), por la consecución del Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero por el libro de relatos 'El final del amor'. Pedí ese libro a la editorial, Páginas de Espuma, lo leí (con gusto) y quedé con él una tarde de otoño en el café Comercial de la glorieta de Bilbao, Madrid. Hablamos durante, ¿una hora y media? Le invité a un par de aguas y pagué mi café con leche descafeinado de máquina (ca-le-des-ma).

Fue una tarde agradable, la verdad. Me habló algo de su abuelo, Gonzalo Torrente Ballester, y de cómo dejó en Galicia a su familia para hacer carrera literaria en Madrid. Se ganaría el Parnaso con los años, pero también condenaba a su familia a no pocas penurias económicas. Su hija se casó con el pintor Juan Giralt, que tampoco fue una máquina de cosechar dinero. 

Tampoco lo habrían sido, ni Gonzalo TB ni Juan G., ni Marcos GT, en el panorama periodístico español actual. Porque es difícil, ya digo, ser una máquina de generar euros si uno canaliza sus esfuerzos profesionales a través de plataformas como Redacciona.com. O eso me ha parecido a mí, en la relación que he tenido con esa empresa de contenidos.

Porque a través de esa web de promoción y oferta de trabajos periodísticos, uno puede vender su trabajo. Como tenía 'colgada' esa entrevista, y me parecía un feo no publicarla, y una descortesía con el autor, me pareció buena cosa ofrecerla a través de Redacciona. Y, cobrar por ello, claro, un precio mínimamente acorde con el tiempo y esfuerzo invertidos (que leer sea un placer, no significa que el trabajo sea menos trabajo): 

- Cuatro horas de lectura del libro
- Dos horas de la entrevista
- Hora y media de transcripción de la entrevista
- Dos horas de redacción y edición de la entrevista

Total horas: 9 y media, que redondeamos a 10 horas, sumando la procrastinación pertinente.


Sin dejar de lado que cuando uno invierte 10 horas en algo, deja de invertirlas en otras cosas, me pareció que 50 euros, a los que luego se descontarían los descuentos pertinentes, era una cifra razonable. ¿Qué digo razonable? Era una cifra más que discreta. 

Subo el documento y relleno los campos pertinentes y veo, al rato, que donde ponía 50 ahora pone 100. No entiendo nada, ¿por qué mi entrevista vale ahora 100 euros? No me importaría llevarme 100 euros por la entrevista, pero dudo mucho que nadie la compre por ese precio. ¿Por qué vale ahora 100 euros y no los 50 que yo fijé? Me dirijo a una de las responsables de la web, que me atiende muy amable vía mail, y me responde esto: 

En respuesta a encargos concretos de nuestros clientes, el margen que aplicamos sobre el precio de venta es de un 30%, un 50% en el caso del market-place, que dedicamos a mantenimiento de plataforma, desarrollo de plataforma, equipo comercial para ofrecer su contenido a todas las publicaciones que pudieran estar interesadas en adquirirlo, publicidad de la plataforma off-line y on-line para facilitar la venta de contenido, marketing de contenidos, etc.

El libro, eso sí, me gustó. El final del amor. La semana que viene colgaré por aquí, gratis et amore, la entrevista porque, obviamente, nadie la ha comprado. 

16.2.12

Mis problemas con Redacciona (o el abaratamiento del Periodismo, 1/2)

Estoy pensando en cerrar el blog, o en mantenerlo con cuentagotas. Más dedicado a ciertos destellos vitales, a colgar fotos, detalles de un cuadro, de una exposición, que al volcado literario. Un poco como Passy en invierno. Estoy pensando también una forma de monetizar este cacharro: si hubiera un clamor popular, una insistencia atronadora, que se tradujera en forma de estímulos en la cuenta de PayPal, me lo pensaría. Un poco como los mimos de la calle Princesa: le echan la moneda y ofrecen la carantoña. Te echan la moneda y escribes un post. Pourquoi-pas?

Este blog está a punto de sufrir una transformación, y puede que esto sea lo último que publique. Pero me apetecía escribir este post, aunque pueda suponer que no trabaje, o me llamen, o me tengan en cuenta, en el grupo de comunicación del que depende Redacciona.com en los siguientes setenta años que me restan de vida lúcida. Me parece ético exponerlo, no me queda otra. Deposité esperanzas en esa web, y me sentí decepcionado. 

La crisis nos obliga a ser imaginativos, dicen. Ser de profesión periodista también obliga a ser imaginativo, así que últimamente rumio soluciones alternativas. Porque ganarse el salario con normalidad escribiendo en los medios adquiere ya rasgos heroicos. La épica del periodista free lance que consigue llegar a fin de mes, pagar su cuota de autónomos, el alquiler, las bodas de sus amigos, los gastos del vivir. Y todo eso sin estar toda la jornada frente al ordenador, procrastinando o no. 

Porque uno recibe ofertas de trabajo como las que ofrece Redacciona.com, y un desánimo existencial, laboral, vital, profesional, periodístico... le invade cada poro del cuerpo. Y el fantasma de instalarse de por vida en la precariedad, a no ser que uno se meta a otra cosa, cerrajero en los ratos libres, atracador de bancos los domingos por la tarde, martillea en el cerebro.

La mayoría de los encargos se pagan a 7 euros las 300 palabras, a las que imagino que habrá que descontar impuestos. Temas como motor, explotación y comercialización de piedra natural, rutas de senderismo o correpasillos, que no sé ahora qué es. Veo una oferta de treinta euros y pico, para un tema de seguros, y pienso que igual no todo es así, que hay encargos aceptables: pincho y veo que es un "paquete de seis posts". Para escribirlos decentemente y sin volverte loco, se necesita al menos una jornada de trabajo, forzando bastante la máquina. Y descuidando, al final, la calidad. Una jornada de trabajo, de trabajo intelectual, por treinta euros, en el mejor de los casos.

(continuará)

14.2.12

Vocaciones en barbecho

Soy un veleta vocacional, cambio de chaqueta profesional a cada rato, en un escapismo de mi oficio actual que no sé muy bien a qué responde. No sé si hay en ello un peterpanismo equis, un deseo de renovarse o morir eterno, una ingenua sensación de que lo bueno es lo otro, un inconformismo enfermizo, o qué carajo. Puede que no sean sino unas señales de alarma, las luces de un faro que tratan de guiarnos hacia esa plenitud que adivino en una cierta sencillez vital. 

Leo el blog de Ayacam, y envidio esa vida de maestro de escuela, el reunirse de chavales de nueve o diez años que ofrecen un sustrato de humanidad verdadera que mi frío teclado MacBook no me proporciona. La sensación de estar haciendo algo verdaderamente útil por los demás, mostrar a esos chavales una manera de mirar y entender el mundo que uno cree buena, transmisible. La idea de volver a casa satisfecho y con el pan ganado decentemente. Visión bucólica, estoy convencido, de la educación, pero es la que me ha venido en esa ensoñación matinal desde elangulo.

Leo el blog de El Comidista, y me encuentro con un tipo que deja, con 35 años, su trabajo en una agencia de publicidad para montar una web que suministra productos frescos. Es De Mercado, se llama, y se encargan de servir a domicilio verduras frutas y demás sin que se mueva el cliente. Pienso en los gastos de mantenimiento y gestión de la web, del pago a los repartidores y del coste de adquirir las mercancias, y la verdad es que no veo mucho beneficio y sí mucho curro, pero aún y todo el concepto me seduce. Me seduce la idea de tener tu propia criatura generadora de unos euros limpios y honrados, que se convierten en más o menos según el grado de implicación que uno le eche al asunto. Economía real.

Me seduce la vida de llevar una vida sencilla y con cierta estabilidad pecuniaria, algo que ahora mismo no me proporciona mi actual y prestigiada profesión. Me seduce combinar lo técnico con lo cerebral. Me seduce escapar de ciertas espirales de vanidad, o reservar esta para otras latitudes, alejadas de aquello que te da de comer. La idea de ser un ciudadano que aporta, y no un ente decorativo, puede que incluso agradable a la vista, pero con complejo de jarrón chino inservible, aparatoso, que no se sabe muy bien qué hacer con él.  

El caso, anyway, es quejarse. Lo malo es que hay motivos.

13.2.12

Al lado de las huertas

Veintinueve de noviembre por la mañana. 
Solo, en el viejo camino de las huertas, 
a eso de las once. 

El ladrido de algún perro, el sonido
de algún coche lejano, algunos pájaros.
Y el sol, pálido y vulnerable en el aire frío. 

Entonces me detengo. Me paro de repente 
y digo para mí: voy a pararme un poco,
sólo para saber que puedo pararme cuando quiera.

Voy a pararme aquí, al lado de las huertas,
durante unos minutos. Quiero mirar despacio esta luz
de noviembre, la luz de esta mañana soleada.

Quiero mirar esta luz y quedarme con ella,
por si en los días futuros nos faltara.
Por si la oscuridad llegara a hacerse
demasiado terrible en los días futuros.


Fernando Luis Chivite (Navarra, 1959). Extraído de la antología 'Nueva poesía en el viejo reyno' (Ocho poetas navarros)', que acaba de publicar Hiperión, con ayuda del Gobierno de Navarra.



11.2.12

Un tipo legal

El viernes fui a que me cortaran el pelo a un Marco Aldany de la calle Fuencarral. Me atendió una chica muy amable. Los viernes, vengo comprobándolo hace varios viernes, la gente es más amable de lo habitual. Hay que aprovechar esos días para llevar a cabo todas las acciones en público, también las burocráticas.

Mientras esperaba, había revistas de cotilleo o de tías medio en bolas, y cogí la de tías medio en bolas. En una de ellas, tras ojear los consabidos cuerpos, me detuve en una entrevista a Viggo Mortensen. Me gustó lo que leí, y me ayudó, es curioso, a conocerme más a mí mismo. Me identifiqué con el amigo Viggo. Decía algo de que nunca ha tenido muchos amigos. Que de niño no los tenía tampoco, porque le bastaba con su imaginación para pasárselo bien.

Luego dio otra respuesta que me pareció gratamente franca, y a la que le hice una foto, incluso. También me sentí muy identificado con ese comentario.


Relativizó la fama, su profesión, el cine ("circo"). Aunque reconoció que algo había de "podrido" en él, si seguía en ese tinglao. Le interesaba, también, por todo lo de humanista que tiene el cine, y lo que se aprende con pelis de calidad como la última que ha rodado, 'Un método peligroso'. Pero que no le temblaría el pulso a la hora de dejarlo, ni sentiría un gran vacío por ello.

Me gustó también como hablaba de su hijo, de 23 años: "Mi mejor amigo".
Un tipo legal, este Viggo.

9.2.12

Procrastinación y Facebook

No temáis, lectores masculinos de este blog, que esto no va de cortar penes en rodajas, aunque el palabro pudiera hacer pensar en ello. Es un término que había escuchado, que tenía registrado en algún punto lejano de mi disco duro cerebral, pero que no tenía del todo ubicado. Como lo de la chaqueta de tweed. Bueno, peor,  porque lo cierto es que no tenía ni puta idea de qué significaba esto de la procrastinación. Qué difícil: pro-cras-ti-na-ción. 

Ha salido en un café que he tomado con el gran Rubén, antes de su marcha a las Canadás. No hay café baldío. Aparte de ese pequeño y grato intercambio humano, siempre rasca uno, sin quererlo, algún tema de blog. El de hoy me afecta directamente, porque creo que podría ser un miembro, tranquilamente, de un hipotético club de Procrastinadores Anónimos. 

-Hola, me llamo el náuGrafo y lo mío comenzó hace unos años, cuando tal tal... 

"Golpetear con un lápiz es signo de procrastinación", dice la Wikipedia, en esta entrada que deja muy clarinete qué diantre es ese trastorno:

La procrastinación (del latínpro, adelante, y crastinus, referente al futuro) o posposición, es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables.


Foto: Wikipedia

Escribo, precisamente, esta entrada, cuando debería atender antes cosas supongo que más urgentes y vitales para mi subsistencia y porvenir, pero no, hoy estoy, procrastinándome, aunque yo no quería, oiga, o sí quería... 

Pienso entonces si toda acción que se desvíe un poco del deber primero no es producto de la procrastinación. Pienso entonces en si toda carrera artística no es en realidad una gran, colosal, enorme, acción procrastinadora. Porque siempre es más llevadero escribir 'Las memorias de Adriano', cómodamente en tu casa, que bajar a la mina, limpiar culos de viejo o enseñar latín a adolescentes con olor a tabaco. No quiero desmerecer el esfuerzo de la creación artística pero, ojo, entiendo que hay acciones más duras. 

Pienso también en si este blog, todito él, no es sino un gran monumento a la procrastinación más absoluta, y en vez de sentirme orgulloso de su sustento debería sentirme culpable. Como el gran responsable de una cierta evasión de las obligaciones; aunque siempre es mejor crear un blog que dedicarse, no sé, a las tragaperras, ejemplo de procrastinación tóxica do las haya. Concluiremos, pues, que la P (me referiré así a ese trastorno a partir de ahora), puede dar unos frutos más o menos buenos, útiles o beneficiosos para el próximo, o ser fuente de problemas, en forma de vicios insanos. Cabría distinguir también entre qué es un simple descanso echarse un cigarrito— y una actitud claramente procrastinadora.  

Puede que en el legítimo derecho al descanso se cuelen elementos procrastinadores, con ganas de joder la marrana. 

Y todo esto nos lleva al epígrafe que figura arriba de este texto, y a decir que quizá, y sin quizá, Facebook es el mayor generador de P que podamos imaginar. ¿Descansamos cuando usamos Facebook o realmente estamos dejando para más tarde las labores tediosas que no pueden esperar? 

Ah, me siento culpable ahora, víctima de ese trastorno de áspero nombre. Pero de pronto, puede que en una búsqueda desesperada de autojustificación, encuentro un giro racional a todo esto. La duda de si la entrega a ciertos elementos que nos dan placer, Facebook, Twitter, los blogs, la cocina, sin ir más lejos, no fuera en absoluto procrastinante, sino más bien al contrario: un lento, constante y sabio cultivo de un  savoir vivre existencial y cotidiano.

Me concederé el beneficio de la duda mientras, ahora sí, proceso a transcribir una entrevista metaliteraria que me llenará la cabeza de más pájaros multicolor, cuando mi deseo es liberarlos a tots, o darles al menos unas largas vacaciones.

- -

Coda:

Veo que hay tres tipos de P:


  • Por evasión, cuando se evita empezar una tarea por miedo al fracaso. Es un problema de autoestima.
  • Por activación, cuando se posterga una tarea hasta que ya no hay más remedio que realizarla. Es un problema contrario al anterior.
  • Por indecisión, típico de las personas indecisas que intentan realizar la tarea pero se pierden en pensar la mejor manera de hacerlo sin llegar a tomar una decisión.

Sin duda, yo encajaría en el tercer tipo, con claros rasgos del segundo.

7.2.12

Reescritura de un post que me ha dado por reescribir

He tenido como un mal sabor de boca, de cuerpo, de todo, después de publicar el anterior post. Así que nada más desintegrarlo hasta convertirlo en polvo digital de unos y ceros, me he sentido mejor. A veces, me sale como una vena levemente faltona, un toniquete despreciatil, altivo incluso, de quien se atreve a juzgar vidas ajenas. He hablado con mi psicobloguero, con el bueno de Thelonius, y me ha dicho que sí, que bueno, que no me meta en líos, que a fin de cuentas esto es un blog, que ni me da de comer, ni vainas. Así que voy a escribirlo, pero con otras palabras, otro enfoque.

Me metía, quizá con demasiado mordiente, con ciertas actitudes de algunos jóvenes de Pamplona. Me metía, por ejemplo, con el deseo de querer vivir siempre en esa ciudad, hala, de entrada. Como quien manifiesta el deseo de estar siempre con la misma mujer, así, sin ambages; no sé, me produce cierta desconfianza. Me metía con cierta actitud gregario-masculina, y con la reunión sistemática en templos del porro y la consola, a saber, las bajeras, término con el que se conocen esos locales comerciales que los grupos pamplonicas alquilan para uso y disfrute. Pienso ahora que podrían tener su encanto, como en las pelis, un lugar en el que hacer timbas, en el que reunirte con los tuyos, tu mafia, tu mara, tu familia, y conspirar todos juntos. La esencia del asunto puede que sea, ojo, realmente loable. 

Pero no.

La estética lo es, a veces, todo. No me refiero a la cosmética, ni a la belleza de calendario Pirelli, sino a la vocación estética. Al deseo de huir de cierta ramplonería del espíritu. A mí me pasa que, en mi ciudad natal, no encontré bastante de eso, de esa rebeldía. Quizá por eso no vivo ahí, quizá por eso busqué nuevos acomodos, puede que tenga una espina clavada, que no se la haya contado ni al bueno de Thelonius. Puede que por eso no comulgue, incluso evite, los Sanfermines, por no haber nunca comulgado con un mozopeñismo ilustrado en el que me siento más guiri que los propios guiris.

Pero, uh, no te metas con la tribu, que es una frase esta muy del gusto de cierto escritor habitual en mis  textos. Hay que meterse más con la tribu, qué coño. Outsiders del mundo, uníos!

Hace un par de viernes me encontré, de pronto, en mi ciudad natal, y sin muchas más razones que la de ver a mi familia. Me comuniqué con un par de amigos, porque también había ganas de hacer vida nocturna, social, crapulilla. Pero al recibir dos respuestas casi idénticas, del tipo, "Tengo cena con amigos", no seguí insistiendo, y llamé al autor de este blog con intención de beber y contarnos (cosa que hicimos sin censura).

En una ciudad como Madrid, al "Tengo cena con amigos" se le une un inmediato "¿Te apuntas?". 

Iba a poner que, en una ciudad como Madrid, la gente persigue sueños, anhelos, triunfos personales, y no casas de protección oficial, pero me ha parecido demasiado tramposo y demagógico. 

Puede que simplemente necesite más sesiones con el bueno de Thelonius Smith Garciaznarez, para que le desmadeje algunas de mis inadaptaciones al medio no resueltas. Aunque me temo que hay ciertas cosas que hay que dar ya por imposibles.

3.2.12

Distensión cerebral y consulta al psicobloguero

Después de cuatro días de voluntariosa distansión del cerebro, solo dedicado a actividades placenteras y sin ser forzado lo más mínimo, ha desaparecido el nudo cabezón. La gripe (o lo que sea) que me ha tenido felizmente enclaustrado la mayor parte de este tiempo ha ayudado en esta tarea de poner al cerebro en su sitio. Creo haber encontrado, en parte, el origen de ese enmadejamiento de mi materia gris, y tiene que ver con la creencia de que me estaba volviendo tonto, torpe, lento de reflejos, que como Sansón había perdido mi fuerza mental, como si alguien me hubiera cortando la coleta en estando yo sobado. Total, que fui forzando el cerebro para intentar extraer de él sus mejores jugos, y lo único que logré fue una ofuscación neuronal importante, como una torsión testicular, pero ubicada en la azotea, aprox.

Después de sentir estos síntomas, decidí automedicarme descanso mental, y a fe que he pensado poco estos días. No he forzado el programa de la memoria (perdón si olvidé tu cumpleaños) y apenas he llegado a ninguna conclusión interesante sobre nada. Sin embargo, oh paradojas, al poner a mi cabeza en estado encefalograma plano empezaron a brotar ideas genialoides, posts futuros, ideas para novelas que jamás escribiré, sentencias nietzschianas, aforismos bergaminianos y coñas facebooqueras como las de Camilo de Ory, sin ir más lejos. El té masala que había tomado, sumado a la lectura de 'Fresy cool', de Antonio J. Rodríguez, quizá influyó también en ese renacer intelectual.

Esta mañana, he consultado a un psicobloguero que hay en la Red, que se llama Thelonius Smith Garcioscoz, para encontrar una salida a mis acuciantes males. Me ha recomendado, además de unas galletas que previenen la acidez estomacal, que modere mis entradas. Que no sienta la necesidad, muy de Tipo C, de postear cada uno, dos o tres días, que no pasa nada porque el blog esté sin actividad, incluso, durante una semana.
Esa autopresión que nos ponemos, acojonante...

Me ha recomendando, el bueno de Thelonius, que limite a tres mis entradas semanales. Que si siento el deseo irrefreneable de postear, que lo escriba y lo guarde en borradores. ¿Y que aguante sin darle a Publicar?? Sí, eso es lo tienes que hacer, náuGrafo digital.

Así que lo voy a obeceder, porque me parecen sabias palabras, por tanto a partir de lunes 6 de febrero no se publicarán, ea, más de tres post semanales en esta bitácora.

Y hasta aquí puedo leer.

1.2.12

Irritación pepera (a vueltas con el aborto)

Escribo este post habiendo contado hasta diez, o veinte incluso. De hecho, me ha dado tiempo a prepararme dos abortos de gallina con pavo bajo en grasa, al que he añadido queso fundido y salsa de tomate. Zumo de naranja natural y, de postre, un té masala con leche, cortesía del gran Rubén

Con semejante almuerzo (no hay palabra en español para el tentempié a mediamañana, así que optaremos, como se hace en Navarra, por malusar la de almuerzo para este fin) se me han aplacado un poco los ánimos. Pero mientras deglutía con avidez, no podía estar más y más de acuerdo con todo lo que decía el irlandés Jon O'Brien, presidente de Catholics for Choice, en la entrevista que le dedica 'El País' para completar su cobertura sobre la reforma del aborto que prepara Gallardón. Tal era mi indignación que iba a titular el post así: Fachardón. Porque eso es lo que me parece el exalcalde de Madrid, un tipo al que tenía por sensato, pero que resulta ser un destapador de las esencias más carcas, retrógradas y oscuras de España. Esa cosa tan nuestra de avanzar, de parecer un país moderno, 200 años de la Pepa... hasta que viene la derechona rancia a atascarnos en el tiempo, a alejarnos de Europa.

Ah, y eso gracias al apoyo del partido gobernante en la tierra en la que aún estoy censado, Navarra, y su UPN gobernante y eternamente votado.

Dirá el bueno de Agus Alonso que soy hombre de un solo periódico. Pues no, le contestaré, redicho yo, porque también compro a menudo el diario para el que colaboro, 'El Correo de Bilbao'. Lo comenta por la limitada opinión que me puedo hacer de un tema complejo, como el aborto, leyendo solo un medio de información. No necesito leer todos los periódicos de todas las ideologías para estar en contra de la pena de muerte.

Sin entrar en la composición neuronal del cigoto, en los derechos constitucionales del embrión, en el tejido adiposo del óvulo, la reforma gallardoniana me parece un claro retroceso, un poner por encima la ideología por encima de la libertad individual, en general, y de las mujeres en particular. Presume el Partido Popular de defender la libertad... poner aquí un taco malsonante.

Reproduzco ideas que comparto a pies juntillas con este católico librepensante, valga el oxímoron: 

- "Es una verdadera tragedia para España si se niega a los ciudadanos la libre elección".  
- "Ese nuevo modelo, si se hace realidad, forzará a las mujeres a dar a luz; eso suena a un sistema no democrático más similar a la Rumanía de Ceaucescu, donde esa era la política".  
(De hecho, hay una película que se llevó un montón de premios, rumana, sobre el tema. 'Cuatro meses, tres semanas y dos días'.) 
- "En términos médicos, morales, filosóficos o espirituales no sabemos cuándo el feto se convierte en persona; pero las mujeres son personas ya. Y debemos protegerlas". 
- "Las restricciones no funcionan más que como una fórmula de perpetuar las desigualdades entre ricos y pobres. Aquellos con posibilidades económicas siempre podrán encontrar un camino, los más pobres se arriesgan a abortos clandestinos e inseguros. No hay justicia social en ello".

Se producen unos 100.000 abortos al año en España, gobierne quien gobierne, con ley de plazos o de supuestos. ¿No sería mejor, destinar todos los esfuerzos a políticas de contracepción y de educación sexual, en vez de volver a la hipocresía de los supuestos?
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