Ciudad sin, Ciudad con

La ciudad se quedó mustia en tu ausencia
Un incómodo jet lag se apropió de toda ella
Los comerciantes se sentían raros
Los moros de las teterías
Los chinos de Mesón de Paredes
Los indios de los badulaques
Los yonkis velazqueños de Embajadores
que también se dedican a la compraventa
tenían un no sé qué que qué sé yo
un algo
una nada
una falta de todo
solo porque tú no estabas
estabas, pero fuera
y Madrid, ya digo,
te extrañaba.

Pero un día volviste
y los museos abrieron hasta más tarde
los colectivos más necesitados recibieron subvenciones
los tomates recuperaron de pronto el sabor
salmorejos felices
ensaladas caprese exultantes
los turistas padecieron menos el calor
y el garrafón de las noches dejó paso al sabroso ron Matusalén

Un día volviste,
y Madrid
las plantas
los minerales
los protozoos
las cucarachas
los parados
las cucarachas paradas
recuperaron el movimiento
la alegría
de vivir.



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