Decepción

No se puede caer bien a todo el mundo, pero debería haber una máxima por la que a la gente a las que has tratado bien, hablado bien, ayudado incluso, no le cayeras mal. Pero la vida y sus laberínticas pulsiones, con sus cambiantes humores, leyes de causa-efecto sentimental, es mucho más compleja que todo eso y uno puede odiar incluso a su padre, al padre más modélico de todos, que sacó al hijo del fango más absoluto. En la cosa de los afectos, no vale el dos más dos son cuatro. Es otra cosa. 

Que alguien te borre de Facebook siempre jode. Porque en Facebook, las personas no ocupamos lugar. Si prefieres no merendarte los comentarios de tal o cual persona, lo ocultas y punto, y así evitamos el delicado momento de descubrir que uno ha sido apartado. El apartheid virtual. Y no es que uno sea masoquista y enumere esos vacíos sociovirtuales, sino que al constatar el silencio de la persona aludida, una acude al muro de aquel movido por dos interrogantes: o ha muerto o me ha borrado. 

Fastidia, porque hay algo de ese español y triste que se joda comprobar que, en efeto, te han eliminado de la lista de amigos o contactos virtuales, no así a ese escritor barbilampiño o al crítico empalagoso de la revista Ínfulas. Te jode por la decepción que entraña, porque ese pequeño gesto, Eliminar Amistad, puede verse como un mero tic tecnológico, pero en realidad ilustra algo más grave: un Fuera de mi Vista. Se entiende con las exnovias, por una cuestión de higiene emocional, pero resulta más amargo de tragar con alguien tan otrora cercano.

Se lleva uno una inevitable decepción, y es lógico que así sea. Y es una decepción doble, porque la decepción con ese ser humano en particular se traslada al ser humano en general, tan en manos de las pasiones menos nobles.

Comentarios

  1. Pero, cuando eres tú el que lo hace, por una razón o por otra (siempre hay alguna), ¿no te quedas más ancho que largo? He de confesar que nunca lo he hecho, pero lo he pensado. Efectivamente, si no lo he hecho es por la decepción que puedo provocar a la otra parte. Tal vez tengas razón. Ni a mi ex...

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  2. Lo he hecho, pero siempre con gente a la que no conocía de casi nada y que poblaba mi muro con haditas y poemas malos...

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  3. El "problema" no es que te quiten o te borren o te supriman o te agreguen o te oculten o alguna de esas bobadas. El "problema" es estar en Facebook: no conozco a nadie medio listo que esté en esa red social.

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  4. Pues tú, estimado Anónimo, pareces medio tonto con esa afirmación.

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  5. Y tú un hijo de la gran puta

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  6. Claro, claro... yo soy medio tonto, eso está claro.
    En cambio, tú, que quienes problemas afectivos, morales y sociales con tu ordenador... eres un intelectual. Pues vale.
    (Por cierto, yo no soy el autor del comentario anterior).

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  7. Hombre, Anónimo 2, es que me lo has puesto a huevo. Dices que no hay nadie "medio listo" en una red con millones de personas, entre ellas escritores, científicos, ensayistas varios, y gente anónima no tan burda como la del anterior comentario...

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  8. Ya has triunfado. No sólo tienes un anónimo dando por el saco sino que tienes dos. El anonimato sí que tendría que estar prohibido en internet. Tienes algo que decir, pues lo dices, con dos cojones, y lo firmas, y si no pues te vas a hacer tus maquetas de barcos en botellas y dejas de dar la murga.

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